Miguel Hernández Communication Journal | nº 4 | Año 2013

Las noticias creadas por agencias de publicidad

In MHCJ nº4 (2013) on 30 enero, 2013 at 9:29

Luis Izquierdo Labella

Universidad Carlos III

MHCJ nº4 | 2013 | 01-39 (pdf)

Calle de la madre que parió a Casillas

Las noticias creadas por agencias de publicidad

——————————

Advertising disguised as News: a New Agencies’s Tool

———————————

Dr. Luis Izquierdo Labella

Profesor de la Universidad Carlos III de Madrid

Luis.izquierdo@uc3m.es

Resumen

La saturación publicitaria es un hecho incontestable. Las marcas no saben cómo llegar al público y las agencias de publicidad buscan nuevas rutas para alcanzar a los consumidores. En esa búsqueda surgen las noticias creadas por las agencias de publicidad para conseguir impactos no pagados en los medios de comunicación. Los publicistas crean campañas originales que ahorran dinero a sus clientes y alcanzan a los públicos a través de las noticias. Los medios caen generalmente en la trampa. Sus programas informativos se quedan con la noticia fabricada con ese fin e ignoran que así su medio pierde los ingresos que antes llegaban como anuncios. Pero, sobre todo, cuentan como noticia lo que, disfrazado de información, en realidad no es más que una puesta en escena para vender una marca.

Abstract

The advertising saturation is an indisputable fact. Brands don’t know how to reach the public and advertising agencies are looking for new avenues to reach consumers. In that search advertising agencies create news to get no paid impact on the media. Advertisers create original campaigns to their customers to save money and reach the public through the news. The media generally fall into the trick. Its news programs take the news made exclusively for this purpose and ignore that their enviorement lose advertising revenue that came before as advertisements. But what is more important, the media tell as news what, information disguised is nothing but pure fabrication to sell a brand.

Palabras clave

Noticia, publicidad encubierta, informativos, saturación

Keywords

News, hidden advertising, news programs, saturation

Sumario: 1. Introducción; 2.Estudio de casos; 3.Discusión; 4.Conclusiones; 5.Bibliografía

Summary: 1. Introduction; 2.Cases; 3. Discussion; 4.Conclusions; 5.Bibliography

1. Introducción

Basta sentarse una noche delante de la televisión y poner cualquiera de los canales privados en abierto para ser conscientes del elevado volumen de publicidad al que está sometido el telespectador español. Y si el test lo hacemos en fechas próximas a la Navidad la sensación de saturación publicitaria es todavía mayor. No son pocos los padres que en esas fechas se consideran acosados por los spots televisivos sobre juguetes dirigidos a los niños que esperan con ilusión la llegada de Papá Noel o de los más tradicionales Reyes Magos.

“Las cifras sobre la gran eclosión de mensajes publicitarios en España hablan por sí solas. Este país es, después de Estados Unidos y Líbano, el que más spots de televisión emite, con una media de 92 al día y un total de 642 por persona cada semana. El año pasado [por el 2006], el conjunto de las televisiones nacionales y autonómicas emitieron un total de 2.264.813 anuncios, para los que se emplearon 418.574 minutos” (Pino, 2007:299).

Mucho nos tememos que la eclosión de la televisión digital terrestre no ha hecho más que multiplicar las cifras aportadas por la doctora Pino. Más cadenas, más anuncios y probablemente, a causa de la crisis económica, mucho más baratos. Lo que no ha hecho más que incrementar todavía más la saturación publicitaria de la que se quejan constantemente los anunciantes. Su problema no es ya disponer de dinero para que sus anuncios lleguen hasta los consumidores, sino saber dónde y cómo deben invertir ese dinero para llegar realmente a los potenciales compradores y generar la chispa que les empuje al consumo.

Es esa saturación lo que ha empujado a muchas marcas a buscar nuevas fórmulas publicitarias. Son varios los nuevos métodos, todos ellos lícitos y unos más cuestionados que otros, pero el que aquí nos ocupa es el de crear noticias vinculadas a un producto o una marca para generar así impactos informativos de cierta profundidad. Noticias que en la mayoría de las ocasiones no son tales, sino puras invenciones disfrazadas de información. Algunos autores se refieren a la técnica como marketing viral o publicidad contagiosa y la profesora Del Pino explica que “en el origen de este tipo de acciones encontramos una estrategia creada por una película cinematográfica: ‘El proyecto de la Bruja de Blair’ (Blair Witch Proyect, 199); para este filme, la agencia Campfire ideó una hábil promoción previa al estreno: hacer cree que la historia era real. De esta forma, la falsa historia publicitaria se propagó de forma descontrolada por toda la red, generando una inusitada expectación. Para cuando se desveló el engaño la película ya contaba con el apoyo de la crítica y del público”. (Pino, 2007:304)

Este trabajo podría deslizarse hacia el terreno de la publicidad profundizando en algunos de los nuevos métodos de persuasión, pero no ese su objetivo. El nuestro es poner de manifiesto algunos ejemplos de campañas gestadas por agencias de publicidad para clientes concretos que se hicieron pasar por noticias y fueron vendidas como tales a los medios de comunicación. Los periodistas cayeron con facilidad en la trampa, comprando como información lo que en realidad era principalmente publicidad. Las campañas que aquí traemos a colación fueron un éxito para las agencias que las crearon, pues obtuvieron una amplia repercusión tanto en los medios convencionales como en la red con unos costes de difusión ridículos. Utilizaremos esos casos para tratar de explicar qué es lo que ha conducido a los medios a este punto y cómo lo aquí expuesto es un claro síntoma del declive del periodismo informativo a favor del periodismo como mera fórmula de entretenimiento.

2. Estudio de casos

El primero de los casos que abordamos es del año 2008. Más en concreto de los últimos días en que se disputó la Eurocopa de naciones de fútbol. Una vez que España se hubo clasificado para disputar la final, los responsables de la empresa cervecera Mahou quisieron hacer valer el patrocinio que tenían sobre el portero titular de la selección, sobre Iker Casillas. Pero el problema es que otra empresa cervecera, Cruzcampo, ya era patrocinador oficial de la selección de fútbol en su conjunto.

Así, los responsables de la agencia publicitaria pusieron en marcha una campaña de urgencia centrada en el portero de la selección con la idea de que si alguien se merece una calle en Madrid esa es la madre que parió a Casillas. Y de esta forma, el mismo día de la final, la agencia repartió miles de carteles con el formato de las que se utilizan para señalizar las calles de Madrid con el nombre “Calle de la Madre que parió a Casillas” y un pequeño logotipo de la empresa Mahou en una esquina. La campaña prosiguió después de la victoria en el campeonato, con el apoyo de muy escasa publicidad en la televisión, y se extendió en los días siguientes, generando una hola de simpatías y adhesiones que se concretaron en más de 45.000 firmas en la web creada por la agencia de publicidad para esta campaña. No debió haber ni una sola emisora de radio o televisión española que no se hiciera eco de la iniciativa en momento de tanta emotividad por la victoria de la selección española. El resumen de la campaña se puede ver en:

http://www.youtube.com/watch?v=DU8OiNmL5OE

El resultado no pudo ser mejor para Mahou. La cervecera se coló así de rondón en la celebración del título nacional vinculando su marca la del capitán de la selección futbolística con una inversión económica pírrica en relación a la de los patrocinadores oficiales de la Federación Española de Fútbol.

El segundo caso que abordamos es el de la compañía de correo comercial electrónico o correo gratuito de Microsoft Hotmail en España. A comienzos de este 2011 los responsables de marketing de la compañía buscaban una campaña que relanzase su imagen después de haber contrastado que estaban perdiendo un número considerable de clientes a favor de otras empresas que también ofrece correo electrónico gratuito. La agencia de publicidad decidió plantear la campaña como una historia de amor que se da una segunda oportunidad. Para ello convencieron al joven madrileño Alejandro Bustillo de que se prestase a protagonizar su campaña con una serie de acciones encadenadas para volver a seducir a la que ya era su novia, Julia.

Con la ayuda creativa y el soporte económico de la agencia –su protagonista no habría podido costarlo de su bolsillo-, Bustillo compró un anuncio en el periódico y una valla publicitaria en pleno centro donde le enviaba mensajes a su novia prometiendo cambiar a mejor en el futuro. Las acciones de calle se complementaron con muchas más en Internet, con enorme protagonismo en las redes sociales y omnipresencia, no podía ser de otra forma, de Hotmail. Rápidamente, la singular campaña de romance despertó la atención de numerosos medios de comunicación. Prensa, radios, televisiones, revistas. Fueron innumerables las entrevistas y narraciones de la historia que se  hicieron en los medios de comunicación por su originalidad y por el elevado contenido emocional que concluía con una multitudinaria tuna bajo la ventana del piso de Julia.

Tan buenos fueron los resultados que la agencia no dudó en hacer un vídeo resumen que colgó en Youtube contando cómo se había hecho y cuáles fueron sus logros, entre los que se incluyen  287.000 nuevas cuentas de Hotmail durante el periodo que duró la campaña. El vídeo se puede ver en el siguiente link:

 http://www.youtube.com/watch?v=efkrfs6UOmA&feature=related

En tercer lugar y por último, abordamos el caso de una productora de cine que utilizó este tipo de técnicas para promocionar la película “Los Pitufos en 3D”. Sucedió en el verano de 2011. Los publicistas trataban de buscar una fórmula imaginativa que les permitiese entrar en los programas informativos y, al tiempo, redujese considerablemente su inversión publicitaria para dar a conocer la película. Así, decidieron pintar un pueblo completamente de azul claro, del color de los pitufos. Buscaron en muchos sitios y se decidieron por Júzcar, en la sierra malagueña de Ronda.

Los directivos de la productora cinematográfica llegaron a un acuerdo con el Ayuntamiento del pueblo -los vecinos también vieron en ello una oportunidad de promocionar su localidad- y fueron éstos mismos quienes pintaron los cientos de casas de su tradicional color blanco por el azul claro de los pitufos. Como era de esperar, la treta surtió efecto y muchas cadenas de televisión acudieron atraídas por el interés visual del cambio orquestado en plena serranía de Ronda. Recogemos en el siguiente enlace el reportaje de TVE emitido en el programa informativo EspañaDirecto:

 http://www.youtube.com/watch?v=ICFqtZhHcOY

3. Discusión

Nuestro punto de partida en esta discusión nace del concepto mismo de la noticia. Además de los diarios impresos o digitales, son muchos los espacios radiofónicos y televisivos que presumen de ser informativos. Esto es, que se estructuran sobre la noticia como principal fuente de contenido, bien sea con la mera narración de la noticia o bien con su exposición y posterior análisis y comentario. Pero, en cualquier caso, el amplio mundo de la información gira en torno a la noticia. Y por eso hemos querido comenzar por una definición de lo que es realmente noticia. Acudimos para ello a una definición de Martínez Albertos.

“‘La noticia es un relato periodístico mediante el que se comunica algo verdadero, siempre que sean tenidas en cuenta las reglas propias de la acuración profesional’. El autor [se refiere a Martínez Albertos] aclara sobre el uso de esta palabra que “acuración” no es una adopción del inglés accuracy (“rigor, precisión, exactitud, esmero”) sino que el término existe en castellano; procede del latín accuratio, que significa diligencia, acción de tratar algo con cuidado” (Azurmendi, 2005:12).

No es más sencillo delimitar qué es exactamente la diligencia profesional en el periodismo. A pesar de lo cual recurrimos a la misma autora para intentar una aproximación: “la jurisprudencia constitucional menciona la diligencia profesional como criterio básico de la veracidad de la información. El periodista debe emplearse con diligencia profesional en la ‘búsqueda de la verdad’ (STC 173/1995, Fundamento jurídico 2; STC 121/2002, Fundamento jurídico 3) o ‘de lo cierto’ (STC 22/1995, Fundamento jurídico 1). Dada la relevancia que se atribuye al buen hacer periodístico, resulta necesario determinar dónde está la frontera entre la diligencia y la negligencia profesionales, o, por lo menos, fijar alguna pauta que sirva para medir si la actuación del profesional fue suficientemente diligente….el Tribunal Constitucional se refiere básicamente a dos aspectos de la actividad periodística que será necesario tener en cuenta para valorar si ha existido una diligencia profesional suficiente: la verificación de los hechos relatados; la fiabilidad de las fuentes de la noticia” (Azurmendi, 2005:32).

En una línea muy parecida se pronuncia el catedrático José Luis Dader. “El informador henchido de buenas intenciones puede ser un desastre si no es capaz de verificar que los datos o explicaciones que obtiene son ciertos y completos –o más ciertos y completos que otras posibles versiones-, si no  maneja procedimientos eficaces para distinguir un rumor delirante de una noticia contrastada. Y lo que es peor para él y su colectivo, si se conforma con ser veraz en lugar de esforzarse en acercarse a lo verdadero” (Dader, 2007:38).

Esa parece ser una de las claves, la búsqueda de lo verdadero. En las tres campañas expuestas los periodistas que las recogen parecen preocupados únicamente en narrar los aspectos más emocionales y divertidos de las historias aunque para ello deban pasar por alto una parte esencial de lo verdadero. Que no es otra cosa que su origen y su artificialidad, que no son noticias como tales sino que han sido manipuladas y creadas precisamente para vender imagen de una marca comercial. Se confunde así al periodista con el contador de historias, degradando el trabajo de los profesionales de la información. “El derecho a la libertad de expresión se vuelve a confundir con la especificidad altamente cualificada del periodismo. La excelencia profesional –conjunto de competencias sistematizadas y rigurosamente aplicadas–, se diluye o se reinterpreta como simple capacidad de producir relatos sobre la actualidad que provoquen emoción e impacto a nutridos grupos de audiencia, sin importar el grado de distorsión, invención o sectarismo que puedan contener” (Dader, 2007:38).

Claro que el resultado no es sencillamente el producido como consecuencia de un mal ejercicio de la profesión. Al contrario, es el modelo de una nueva forma de hacer periodismo que arranca de muy atrás. “La  tendencia de las últimas décadas, refuerzo del conflicto, es la emocionalidad. Es cada vez más evidente el juego emocional realizado por los medios en los que el énfasis en la construcción discursiva se ha puesto no en el eje racional de la información (comprensión) sino en la emocionalidad. Ya son abundantes los estudios sobre esta tendencia. Su efectividad la ha logrado en el desarrollo de mecanismos primarios, esencialmente emotivos, que se convierten en rectores de la construcción de los discursos.

Esta tendencia, básica en la publicidad cuyo objeto es más vencer las resistencias que construir decisiones racionales, se ha trasladado a otros ámbitos, incluido el discurso político que se ha hecho emocional y primario, apelando a miedos, fobias y deseos antes que a otro tipo de argumentos. Sin embargo, no se trata de caer en el sentimentalismo ni manipular a través de las emociones, sino respetar el cariz humano manteniendo los principios de distancia relativa a la realidad para poder observarla tal y como es, sin prejuicios ni barreras, sin tomar lo ya conocido como prejuicio ante lo desconocido, sino manteniendo la mente abierta, partiendo del respeto y de las ganas de conocer y reconocer al otro en todas sus dimensiones, para expresar lo que de él parta de la manera más fiel posible”. (Aguirre y Roblas, 2010).

El fenómeno se ha extendido de tal forma por los cada vez más numerosos medios de comunicación –el incremento de la competitividad no ha hecho más que potenciarlo de forma considerable– que “la mayoría de la información que nos llega hoy día se centra en aspectos relativos, detalles escabrosos, selecciones manipuladas y orientaciones dependientes de intereses económicos. Es así como la información se mezcla y confunde con opinión. Los hechos no se basan en estudios profundos de las realidades, de modo que el razonamiento se evapora frente a lo lacrimógeno, centrándose en las consecuencias sin llegar a lo primordial que es conocer el ‘porqué’ de los hechos. Es decir, se pierde el análisis de las causas y se desconoce el origen de los acontecimientos” (Aguirre y Roblas, 2010).

Un origen que en el estudio que abordamos no es otro que los intereses comerciales de la empresa que contrata a la agencia y los intereses de la propia agencia en dar satisfacción a su cliente y apuntarse un tanto profesional que, a buen seguro, atraerá a más clientes. Como buenos profesionales que son de lo suyo, la publicidad, los responsables de estas agencias cuentan a su favor con el profundo conocimiento de lo que ahora demandan los medios. Y no es otra cosa que una mezcla entre información y entretenimiento que hace ya tiempo se bautizó como Infotainment. “Infotainment –a neologism which emerged in the late 1980s to become a buzzword, a handy catchall for all that was wrong with contemporary television– refers to an explicit genre-mix of information and entertainment in news and current affairs programming” (Kishan Thussu, 2007:7). Explica el mismo autor británico que “this style of presentation, with its origins in the ratings-driven commercial television news culture of the US, is becoming increasingly global, as news channels attempt to reach more viewers and keep their target audiences from switching over” (Kishan Thussu, 2007: 8).

Efectivamente, la fuerte corriente que nace en los Estados Unidos se proyecta sobre la cultura periodística española. Y, en concreto, por lo que se refiere a la televisión “el género del telediario, con sus rutinas de producción, su estructura rígida e invariable, su necesidad de simplificar y sintetizar gran cantidad de información en el tiempo establecido y su dependencia de las audiencias y la publicidad, está sujeto más a las leyes del espectáculo que a la exigencia del análisis profundo y riguroso de la realidad” (Digón, 2005).  Esos factores: las audiencias, la fuerte competencia, la necesidad de enganchar al espectador propician que los informativos televisivos apuesten por un ritmo acelerado y una importante presencia de las que se conocen como “noticias blandas” o como “otras noticias”. Ambas definiciones se refieren a una especie de contenedores en que caben aquellas noticias que pueden considerarse más como anécdotas, como hechos jocosos, curiosos, como imágenes que generan un cierto impacto en el espectador; en ocasiones incluso llegando a convertir el informativo en algo parecido a un programa de imágenes impactantes de actualidad.

Para valorar la presencia de este tipo de noticias recurrimos a un trabajo de 2005 por su grado de detalle, siempre contando con la certeza de que el fenómeno ha ido a mucho más en ciertas cadenas privadas. “En cuanto al tiempo dedicado a estas noticias blandas en los programas de las distintas cadenas se puede ver que en las cadenas públicas, tanto en la estatal como la autonómica se dedicaba entre un 15% y un 25% a las llamadas otras noticias, mientras que en la cadena privada gratuita las noticias blandas ocupaban entre un 30% y un 40% del tiempo de emisión…también es importante destacar que durante el fin de semana se pudo observar un incremento importante de este tipo de noticias…” (Digón, 2005).

Estudios posteriores constatan esa tendencia creciente. “El estilo narrativo basado en la elaboración de una ficción dramática con la realidad está presente en todas las cadenas. Hoy día no se construye la información si no existe algún personaje a modo de prototipo o estereotipo desempeñando ciertos roles” (Gutiérrez, 2010).

Porque hoy en día no sólo la información se ha desplazado hacia su faceta de entretenimiento o espectáculo, sino que en muchos casos parece estar mucho más cerca de lo segundo que de los primero. “Fruto de esta televisión espectáculo asistimos a una serie de procesos de transformación que afectan a las que podemos considerar como las principales señas de identidad que caracterizaban a los programas informativos materializándose en un cambio de ‘lo objetivo hacia lo subjetivo, de lo racional hacia lo emotivo, de lo colectivo hacia lo individual, de lo macrosocial a lo microsocial, del informar, por último, al relatar’”, (Gutiérrez, 2010) asegura esta autora citando al profesor Imbert.

Porque la información ha dejado de ser el núcleo absoluto de las noticias. Miguel Túñez nos explica, citando a Sánchez Tabernero que “la calidad en el producto periodístico no se mide solo en la oferta informativa: hay que contar con la originalidad y la exclusividad de la propuesta, un diseño atractivo, un mensaje comprensible, promover la cercanía temporal, geográfica o emocional, apostar por contenidos divertidos que capen la atención…” (Túñez, 2009:507).  Todo ello como única fórmula de frenar la hemorragia de lectores, oyentes o telespectadores a quienes cada vez interesan menos las noticias puras y los asuntos más trascendentales que se debaten en el país. Y a quienes cada vez interesan más las redes sociales y lo sucede en el mundo de Internet.

La situación de profunda crisis en el sector que vivimos en los últimos cinco años no ha hecho más que acrecentar la ferocidad de las cadenas en la búsqueda de los telespectadores. “La lucha de las cadenas televisivas por alcanzar los niveles más altos de audiencia ha llegado a imponer el ‘todo vale’, dando lugar a una mercantilización de la información que como sostiene Sara Ortells (2009) podría definirse como ‘el fin de la concepción de la información como un bien para pasar a convertirse en un producto meramente comercial; un proceso que influye a su vez en el cambio de la definición de las industrias culturales’. Esta lucha de audiencias tiene como consecuencia que los grandes grupos de comunicación impongan los fines economicistas por encima de los fines informativos, en detrimento de unos contenidos de calidad y rigor” (Gutiérrez, 2010).

Y el problema no se detiene ahí. “La contaminación del sector audiovisual afecta a la prensa diaria, que asume como propia la tendencia hacia contenidos más del gusto de un público mayoritario. Se intenta así combinar el análisis político con la sección de personajes famosos, la información deportiva con los escándalos que rodean a ciertos futbolistas o la cultura con la fotografía de una modelo ataviada con transparencias. Se trata de una combinación extraña y desconcertante para el lector habitual de periódicos de referencia que, a ratos, puede sentirse confundido sobre el tipo de publicación ante la que se encuentra” (Labio, 2008:436).

La triste consecuencia es que “los diarios de referencia se han sometido así a las leyes del mercado, priorizando los aspectos espectaculares de muchas noticias con la intención de garantizarse un público cada vez más amplio. A mayor éxito de venta, mayores ingresos por publicidad y, por tanto, ampliación de los beneficios para la compañía a la que pertenecen. El eterno debate se produce con la aprobación de unos lectores que aceptan estos coloristas cambios, convirtiéndose en consumidores de una información cada vez menos analítica y más superficial” (Labio, 2008:441).

4. Conclusiones

La noticia, la información veraz entendida ésta como la búsqueda de la verdad está perdiendo la batalla en los medios de comunicación frente al espectáculo. Y los mercaderes de la publicidad están aprovechando con inteligencia los agujeros que la lucha de las audiencias está dejando en los medios de comunicación para colar gato por liebre, para vestir como noticia mensajes comerciales y reducir así el coste de las campañas que cada vez son más escasas y más baratas, para perjuicio de los propios medios de comunicación.

Y lo que es peor todavía, esa deriva economicista se está llevando consigo lo más preciado que posee cualquier empresa vinculada al mercado de la información y cualquier periodista: su credibilidad. “Es un serio desatino olvidarse de que la preocupación por la pérdida de credibilidad de los medios y de los periodistas debe ser compartida por todos: empresarios, editores y periodistas. Porque uno de los peligros que acecha al colectivo profesional es el desdoro que provoca la actuación incorrecta de ciertos periodistas acaba indefectiblemente por mancillar la reputación de la profesión en su conjunto” (Maciá, 2007: 326).

Ciertamente, la profesión periodística no pasa por su mejor momento. Probablemente porque, ante las crecientes dificultades: incremento de despidos, precarización de la profesión, creciente interés de la política por controlar a los medios… los periodistas se han alejado de sus propias convicciones y principios sobre su principal herramienta, la noticia.  El artículo 13 del Código Deontológico de la Profesión Periodística, aprobado por la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) en 1993 dice lo siguiente: “el compromiso con la búsqueda de la verdad llevará siempre al periodista a informar sólo sobre hechos de los cuales conozca su origen, sin falsificar documentos ni omitir informaciones esenciales, así como a no publicar material informativo falso, engañoso o deformado”.

No cabe duda alguna de que en los casos que aborda este trabajo y en muchos otros que se han omitido por una cuestión de espacio se falta al principio de omitir lo esencial de las noticias: que han sido gestadas por una agencia de publicidad para promocionar los productos de su cliente y que, por tanto, nunca debieron ser transformadas en noticias sino redirigidas a la ventanilla de publicidad de los medios de comunicación.

Pero, tristemente, no podemos más que concluir que lo aquí relatado seguirá siendo moneda corriente en los medios. Los publicistas seguirán buscando atajos para promocionar los productos de sus clientes y explotando la voracidad de los medios de comunicación por las historias emocionalmente atractivas para persuadirnos de viajar a determinado destino, beber uno u otro refresco o comprar tal o cual coche.

5. Bibliografía

Aguirre Romero, Joaquín Mª  y Roblas Martín, Sara (2010): “Periodismo de integración: comprender para explicar; entender para actuar”, Revista Espéculo, nº45, Madrid http://www.ucm.es/info/especulo/numero45/pintegra.html

Azurmendi Alarraga, Ana (2005): “De la verdad informativa a la ‘información veraz’ de la Constitución Española de 1978. Una reflexión sobre la verdad exigible desde el derecho de la información”, en Comunicación y Sociedad Vol. XVIII,  Núm. 2, Pamplona,  9-48

Dader, José Luis (2007): “Del periodista pasible, la obviedad informativa y otras confusiones en el Estanco de Noticias”, Estudios sobre el Mensaje Periodístico, nº13, Madrid

Digón Regueiro, Patricia (2005): “Las ‘otras noticias’ y los telediarios españoles, una propuesta de análisis”, Comunicar: Revista científica iberoamericana de comunicación y educación, nº25, Ejemplar dedicado a: Televisión de calidad: Congreso Hispanoluso de Comunicación y Educación. Huelva. 2005 http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2927571

Gutiérrez San Miguel, Begoña et al (2010): “El tratamiento de las noticias televisivas a debate: de la información a la dramatización”, en Revista Latina de Comunicación Social, 65, La Laguna (Tenerife): Universidad de La Laguna, páginas 126 a 145, recuperado el 21 de octubre de 2011, de http://www.revistalatinacs.org/10/art/888_Salamanca/10_Begona_Gutierrez_et_al.htm

Kishan Thussu, Daya (2007): News as entertainment: the rise of global infotainment, Sage Publications LTD, Londres

Labio Bernal, Aurora (2008): “Periodismo de entretenimiento, la trivialización de la prensa de referencia”, en Estudios sobre el mensaje periodístico, 14, Madrid

Maciá Barber, Carlos (2007): “Ética y excelencia informativa: vías tradicionales y fórmulas novedosas para recobrar y consolidar la credibilidad de los periodistas”, en La ética y el derecho de la información en los tiempos del postperiodismo, Fundación COSO de la Comunidad Valenciana para el Desarrollo de la Comunicación y la Sociedad, Congreso Internacional de Ética y Derecho de la Información, Valencia

Pino, Cristina del (2007): “El anunciante en la era de la saturación publicitaria: nuevas herramientas de comunicación”, Revista Ámbitos, nº16, Madrid

Túñez, Miguel: “Jóvenes y prensa en papel en la era Internet. Estudio de hábitos de lectura, criterios de jerarquía de noticias, satisfacción con los contenidos informativos y ausencias temáticas”, en Estudios sobre el mensaje periodístico, Vol 15, 2009, Madrid http://revistas.ucm.es/index.php/ESMP/article/view/ESMP0909110503A/11761

———————————

Forma de citar este artículo en las bibliografías

Luis Izquierdo Labella (2013): “Las noticias creadas por agencias de publicidad”, en Miguel Hernández Communication Journal, nº4, páginas 7 a 19. Universidad Miguel Hernández, UMH (Elche-Alicante). Recuperado el __ de ____________ de 20__ de: http://mhcj.es/2013/02/25/luis_izquierdo/

———————-

Breve currículum del autor

Luis Izquierdo Labella

Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual – Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación

Universidad Carlos III de Madrid (Uc3m)

Calle Madrid, nº 126, 28903, Getafe, Madrid, España

luis.izquierdo@uc3m.es

Doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid (2007), Luis Izquierdo es profesor asociado en la Universidad Carlos III de Madrid desde el curso 2005-06. Allí ha centrado su trabajo en el Periodismo de proximidad, asignatura de la cual es coordinador desde hace tres cursos. Es autor de los libros “Manual de Periodismo Local” (2010) y de “Comunicación Glocal” (2012). Desde 1997 es redactor del diario La Vanguardia en la delegación de Madrid.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: