Miguel Hernández Communication Journal | nº 4 | Año 2013

Retos de la televisión comunitaria en Cuba

In MHCJ nº 3 (2012) on 29 julio, 2012 at 11:19

Lizet Márquez Gómez

Televisión Cubana

MHCJ nº3 | 2012 | 7-32 (pdf)

Retos de la Televisión Comunitaria en Cuba, su papel en el desarrollo global

———————-

Challenges of Community Television in Cuba, Its role in the overall development

—————–

Lic. Lizet Márquez Gómez

Periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, en la provincia de Granma

lizet@enet.cu

Resumen

La televisión es un medio de comunicación por excelencia.  En las sociedades contemporáneas desempeña un papel decisivo al influir en la forma de actuar o pensar de las personas, logra modificar la manera en que los hombres conocen y comprenden la realidad que los rodea.  Por su carácter instructivo y educativo constituye un instrumento que facilita el diálogo  entre los miembros de la sociedad. La presente investigación analiza la correlación entre el potencial de las corresponsalías de la televisión cubana en la provincia de Granma y su práctica cotidiana, para determinar las necesidades informativas de los pobladores  en las  comunidades donde están enclavadas, el  impacto y efectividad de las transmisiones de la TV, en busca de una retroalimentación con su público y con ello una repercusión mayor en la vida cotidiana de quienes allí viven, como entes sociales transformadores de su propia realidad.

Abstract

Television is a way of communication excellence. In contemporary societies plays a crucial role in influencing the way they act or think of people, able to modify the way that men know and understand the reality around them. Because it is instructive and educational is a tool that facilitates dialogue between members of society. This research analyzes the correlation between the potential of television correspondents Cuban province of Granma daily practice, to determine the information needs of the residents in the communities they are embedded, the impact and effectiveness of TV broadcasts, looking for feedback with public and thus a bigger impact on daily life living there, as social beings processors of their own reality.

Palabras clave: televisión comunitaria; comunicación participativa; retroalimentación.

Keywords: community television, communication participatory; feedback.

1.Introducción

“Comunicar es una aptitud, una capacidad. Pero es sobre todo una actitud. Supone ponernos en disposición de comunicar, cultivar en nosotros la voluntad de entrar en comunicación con nuestros interlocutores. Nuestro destinatario tiene sus intereses, sus preocupaciones, sus necesidades, sus expectativas. Está esperando que le hablemos de las cosas que le interesan a él, no de las que nos interesan a nosotros. Y sólo si partimos de sus intereses, de sus percepciones, será posible entablar el diálogo con él. Tan importante como preguntarnos qué queremos nosotros decir, es preguntarnos qué esperan nuestros destinatarios escuchar. Y, a partir de ahí, buscar el punto de convergencia, de encuentro. La verdadera comunicación no comienza hablando sino escuchando. La principal condición del buen comunicador es saber escuchar”.

El Comunicador Popular, Ciespal, Quito 1985

Cuba extendió  por sus provincias el programa de desarrollo de la televisión local, cuyo mayor impacto social fue, sin dudas, el aumento de la cultura general integral del pueblo en cualquier lugar por distante o  intrincado que fuera.  La propuesta del Instituto Cubano de Radio y Televisión en la isla de más de 70 corresponsalías de televisión ubicadas en igual número de municipios, respondió a objetivos estratégicos  de la nación, y a la necesidad de generar cultura, ampliar el espectro del conocimiento,  transformar y educar desde la estructura local. En el año 2007 surgieron estos centros de comunicación televisiva con el ánimo  de mantener informado al pueblo,  tanto en tiempo de paz, como de guerra, o incluso, ante fenómenos naturales adversos, tales como sismos, y ciclones.

Pero a la altura de más de tres años, las corresponsalías exigen un cambio. Véase su incorporación al audiovisual como la aplicación de un proyecto que prescinda la improvisación, el mal gusto, el empirismo, y la imitación burda de patrones estandarizados.  Estos medios deben ser vehículos bien pensados para la superación comunitaria.  Un  nuevo desafío frente a la defensa de la cultura nacional. Al cabo de este tiempo no se trata sólo de mantener informado a su público, sino también intentar ser la nueva oportunidad para una comunidad que precisa sentirse y verse reflejada en la pantalla; ser el espacio para que los pobladores se conviertan en los actores de la noticia, los protagonistas de los trabajos.

Estas demandas imponen hacer un periodismo participativo, donde las premisas sean el diálogo, el acceso y la participación.  Por lo tanto, sigue siendo un reto para los realizadores del medio lograr la identificación real de los mensajes que transmiten con los pobladores de dichas comunidades.

Con la presente investigación, ubicada en el campo de la comunicación, pretendemos encontrar los aspectos que conspiran contra un mejor tratamiento de la vida en las comunidades cubanas granmenses, a través de los medios de difusión masiva municipales, en este caso la Televisión, pues existe la necesidad de que se recoja la voz y la imagen de quienes allí habitan, lo que posibilita el rescate cultural de estas comunidades y su integración a la vida social del país.  De esta manera sería factible su reconocimiento social, y lograrían mayores transformaciones socioeconómicas y culturales para elevar su desarrollo.

Nuestro estudio nos permite acceder a ellas de una manera diferente, mediante un examen que toma una muestra representativa dentro de las nueve corresponsalías existentes en la  provincia de Granma, y pudimos constatar  el modo de planificación de su trabajo, las transmisiones y la realización periodística, y hasta dónde se cumple o no con los postulados participativos.

Pondremos en claro  el grado de satisfacción de los televidentes de las comunidades, y la eficacia de los mensajes para modificar sus comportamientos sociales en función de la comunidad.

Con un acertado diagnóstico podremos concebir las mejores acciones para dirigir el trabajo cotidiano y la política informativa hacia un periodismo que favorezca una adecuada participación social y una comunicación eficaz.

La investigación expone  los conceptos y  referentes teóricos sobre la comunicación,  como acción participativa,  la comunicación comunitaria, la comunidad y la participación social, como basamentos importantes y explica  el análisis de los datos obtenidos  sobre el trabajo que realizan las corresponsalías de televisión en la provincia de Granma. Es posible la generalización de estos resultados  dado que el resto de las entidades de este tipo en el país mantienen características similares.

El estudio parte de la metodología de investigación cualitativa, al considerarla más pertinente para un acercamiento profundo al objeto de estudio, adentrarse en sus diversas y complejas problemáticas, en las que intervienen  una variedad de actores y condicionantes, convergentes y divergentes en ocasiones; consideramos que la flexibilidad que nos propician las herramientas cualitativas nos permiten cumplir en mejor grado los objetivos propuestos.

Como parte de la  investigación se caracterizan los aspectos que conspiran contra un mejor tratamiento del reflejo de la vida en las comunidades granmenses.  Explicamos cómo se realizan los intercambios comunicativos en los municipios a través de la televisión,  y cómo estos intercambios influyen en la sociedad y la comunicación.

Teniendo estos argumentos en consideración podríamos preguntarnos ¿Cuál es el impacto y la efectividad de las corresponsalías para lograr una retroalimentación con las comunidades donde se ubican, y con ello una repercusión mayor en la cotidianidad de sus pobladores, como entes sociales transformadores de su propia realidad?

La investigación parte de las siguientes premisas:

a) El impacto de las corresponsalías está condicionado por el contexto social, las prácticas periodísticas, y la profundidad con que se emiten los mensajes.

b) La retroalimentación y la participación de sus pobladores en una televisora municipal pudiera generar soluciones a los problemas que padecen en su entorno.

c) Las características de la comunicación comunitaria establecen diferencias técnico estilísticas marcadas en la realización, en relación con los telecentros con una cobertura diferente.

Al aportar un diagnóstico del trabajo de  las corresponsalías municipales atendiendo a su público, donde se determinaron las necesidades informativas de estas comunidades podremos contribuir al rescate de la cultura local, y con ello fortalecer la capacidad  de sus integrantes de actuar sobre su propia realidad.

2. Desarrollo

El presente trabajo esta basado en  los conceptos que ponderan en una comunicación participativa, pues reconocen los elementos teóricos de lo que debería ser una práctica periodística donde primen la participación social y la comunicación comunitaria, como acciones democráticas, de intercambio entre los seres humanos.

“La verdadera comunicación no esta dada por un emisor  que habla y un  receptor que escucha, sino por dos o más seres o comunidades humanas que intercambian y comparten experiencias, conocimientos, sentimientos (aunque sea a distancia y a través de medios artificiales). Es  a través de un proceso de intercambio que  los seres humanos establecen relaciones entre sí y pasan de la existencia individual, aislada, a la existencia social comunitaria” (Kaplún (2002) citado por  González, 2003:8).

En la actualidad encontramos una contradicción que divide a la comunicación en dos tendencias diferentes, una históricamente utilizada que la define como un proceso vertical y unidireccional, y otra que la ve como proceso horizontal, bi o multidireccional, que es por esencia participativo.

La ampliación y complejización de las relaciones sociales, incluso la propia evolución del ser humano nos sitúa ahora ante destinatarios más inteligentes, exigentes, ansiosos de sumergirse en el proceso de comunicación, de ahí que en los últimos tiempos la comunicación se ha   enfocado más a las relaciones humanas, a las prácticas sociales,  a la interrelación,  lo que continúa siendo un reto para quienes comunicamos, es como ser alumno todos los días para

“Los medios masivos de información han radicalizado nuestras vidas, su influencia es definitiva en la conformación de las escalas de valores en las estructuras normativas En el mundo moderno no se puede hablar de información, ni de opinión,  ni de  conformación de valores sin partir de la influencia positiva o negativa de los medios de comunicación (es el gran mediador por excelencia)”.  Habermas (1971).

2.1. El proceso comunicativo

“La comunicación es entendida en su carácter democrático, y por tanto, transformador; además es un proceso (el resultado alcanzado no es por tanto, lo fundamental); implica diálogo, comunidad, horizontalidad; el criterio de eficacia es la reflexión, la acción; por lo  que entonces  la comunicación es siempre de doble vía, participativa y al servicio de las mayorías”. (Alonso y Saladrigas, 2006:23).

El paradigma se inscribe dentro de un cuerpo teórico-práctico denominado indistintamente: Comunicación Popular, Educativa, Participativa, o Alternativa.   Es un movimiento desarrollado en América Latina, que tiene  sus inicios en los 60, “estimulados por los idearios y prácticas de la Educación Popular, como formas de trabajar y compulsar a los más oprimidos, como esencia para los debates, la difusión, la toma de conciencia, estimulados por los Movimientos Sociales de América Latina. Esta corriente de pensamiento y acción, se ha ido enriqueciendo en el tiempo, adaptándose a contextos y realidades nacionales, y es hoy más que tendencia, necesidad para los cambios que demanda y necesita la compleja contemporaneidad”. (Alonso y Saladrigas, 2006:21)

En cuanto a la retroalimentación, esta se pasa al concepto de prealimentación, es decir, la búsqueda inicial entre los destinatarios, para que los mensajes los representen  y reflejen. “Es el punto de partida de toda acción comunicativa. La función del comunicador es recoger las experiencias de la comunidad, seleccionarlas, ordenarlas y devolverlas a los destinatarios de tal modo que estos puedan hacerlas conscientes, analizarlas y reflexionar”. (Alonso y Saladrigas, 2006:23).

Es evidente que este paradigma es lo opuesto al modelo transmisivo informacional, demostrado sólidamente en sus diferencias:   “El modelo informacional hace énfasis en los resultados, los efectos que se produzcan en el receptor, la comunicación es vista desde el solo hecho de la transmisión de información, valora su eficacia, emitiendo una cantidad máxima de información, y la relación emisor-receptor es vertical, autoritaria, paternalista”. (Alonso y Saladrigas, 2006:23).

Mientras que el paradigma acción participativa, pone énfasis el proceso, en quiénes estén involucrados, toma la comunicación como comunidad de intereses, y evalúa su eficacia mediante la participación activa del sujeto, la reflexión y problematización continuas, y la relación emisor-receptor es horizontal, por esencia dialógica. (Alonso y Saladrigas, 2006:23).

2.2 Comunicación  y Televisión Comunitaria

 Es mediante la comunidad  que los individuos logran problematizar su realidad, de ahí  que si  las corresponsalías comunitarias logran  planificar su  trabajo a través de prácticas comunicativas que expongan   los  intereses de los pobladores del lugar,  ubicándolos como partícipes primeros del proceso comunicativo,  entonces estarían planteando una comunicación orientada a generar participación.

“La televisión puede valorarse como fuente socializadora, pues se actualiza a través de  ella una socialización que reaprecia la vida cotidiana, gente común y corriente”. (Vidal,  2003, citado por Everesley, et, al, 2006:13).

Esta es una de las razones que explica por qué la comunicación comunitaria televisiva desempeña un papel fundamental desde el momento que contempla en sus prácticas como protagonistas los pobladores locales.  Una práctica profesional en la comunidad se plantea la comunicación como fuente propiciadora de creatividad, de educación, de soluciones a los problemas propios de su entorno, de intercambio continuo de experiencias, de participación.

Mario Kaplún entre las dimensiones básicas que enuncia para una comunicación social  eficaz apunta: “…ha de ser una auténtica comunicación; es decir, tener como metas el diálogo y la participación” (Kaplún, 2002:61). Es por eso que la comunicación comunitaria debe ser bidireccional, porque “existe y se da comunicación siempre que el mensaje se transmita de una manera dialógica, siempre que se fomente una reflexión crítica en el sujeto receptor (…)”. (J. Sarramona citado por Kaplún, 2002:226).

Según el comunicólogo Luis   Ramiro Beltrán “la Comunicación para el desarrollo es la expansión del acceso del pueblo al proceso de comunicación y su participación equitativa en éste no solo como receptor de mensajes sino también como emisor de ellos…” (Paredes y Ferreira, 2009).

En medio del debate sobre el Orden Internacional de la Información, Beltrán  propuso una nueva lectura  de las relaciones de poder existentes en los procesos comunicacionales. Cuestionó los modos verticales y “deshumanizados de información, con la intención de desarrollar un movimiento de comunicación horizontal que potenciara procesos comunicativos sostenidos básicamente por tres elementos: acceso, dialogo y participación. (Paredes y Ferreira, 2009). Esta concepción se concreta con la práctica de la comunicación popular alternativa. (Paredes y Ferreira, 2009).

Surge en la década pasada (1990)  la “comunicación comunitaria”. Perruzo (2003), explica que el fenómeno de la comunicación popular fue asumiendo otros contornos como el de aplicarse para la comunicación comunitaria (que abarca  tanto la comunicación en el ámbito de los movimientos sociales como los fenómenos comunicacionales más plurales a nivel de comunidades, barrios y otros espacios) y de explicar su entrelazamiento con la cuestión de la ciudadanía. (Paredes y Ferreira, 2009).

El movimiento para una comunicación frente a los desafíos del nuevo milenio, plantea la necesidad de ubicar a los hombres y mujeres en el centro de los procesos socioeconómicos y políticos que viven, sin dejar de lado los enfoques culturales, no sólo para entender la realidad y reflejarla, sino para transformarla y para ello es imprescindible contar con adecuados procesos de comunicación vistos desde el enfoque y práctica de equidad y participación.  “Así como la comunicación popular tiene relación genética con el pueblo, la comunicación comunitaria la tiene con la comunidad”. (Paredes y Ferreira, 2009).

La comunicación comunitaria sería el proceso de interacción social, en un micro, meso, macro nivel, que permita el intercambio de conocimientos, experiencias, sentimientos y valores, en condiciones igualitarias de acceso a los Medios de Comunicación Masiva. (Everesley, et, al, 2006:12).

Tal concepto explica la comunicación comunitaria como la  vía  para contribuir a la solución de necesidades sociales de las personas, el campo comunitario constituye el  territorio más estrechamente vinculado a lo cotidiano. También es el territorio donde tal vez con mayor nitidez se visualicen las contradicciones sociales,  por lo que actualmente se le atribuye importancia a una correcta utilización de los medios en la comunidad, y en Cuba la oportunidad está dada  para hacerlo mediante las corresponsalías de televisión.

2.3. Los medios de comunicación comunitaria

 En medio de la fuerte penetración de las grandes transnacionales de la información en los escenarios nacionales de los países del mal llamado “Tercer Mundo”, “países pobres”, “dependientes”, y de la exclusión de sectores populares, el no reflejo de las problemáticas locales, la manipulación constante, la invasión cultural y aniquilación creciente de las identidades nacionales, entre otros muchos elementos, surgen los Medios Alternativos de Comunicación, impulsados por una corriente de pensamiento liberadora que se extendió por América Latina en la segunda mitad del pasado siglo.

Según Berrigan (1981) “se trata de unos medios en los cuales participan los habitantes como planificadores, productores e interpretes. Son el instrumento de  expresión de la comunidad más que para  la comunidad. La comunicación comunitaria designa un intercambio de puntos de vista y de noticias, y no una transmisión de una fuente otra”.  (Berrigan, 1981: 8). “Esas modalidades de utilización de los medios de comunicación en dos sentidos han recibido el nombre de comunicación comunitaria o “medios de comunicación comunitarios”. Ya antes se habían empleado términos similares para designar grupos, por ejemplo, los étnicos o los minoritarios o los que tienen necesidad o intereses especiales”. (Berrigan, 1981: 8).

Para Alfonso Gumucio-Dagron (2009), un estudioso del tema, todo medio de comunicación que pretenda definirse como “comunitario”, (incluidas también la televisión, al igual que la radio), debe tomar en cuenta algunas condiciones insoslayables, condiciones indispensables para su integración real en el marco comunitario: la participación comunitaria, los contenidos locales, tecnología apropiada, pertinencia cultural y lengua , y convergencia.

Ninguna estación televisora debe ser impuesta sobre la comunidad, sino que debe ser el resultado de una necesidad sentida, fruto del acuerdo en la asamblea y con el respaldo de las autoridades. Más aún, la comunidad debe ser partícipe en todo el proceso de gestación, instalación y gestión de la televisión comunitaria. Uno de los aspectos que distingue a la televisión comunitaria de la televisión comercial, es esa capacidad de integrar a la comunidad, de convertirse en portavoz de las expresiones auténticas de los habitantes de los pueblos, en busca de cambios sociales y el mejoramiento de las condiciones de vida. Sin esta condición, no puede hablarse de televisión comunitaria.

La diferencia más visible entre la televisión comercial y la televisión comunitaria son los contenidos locales. Una televisión comunitaria que no produce suficientes programas con contenidos locales, no representa ninguna ventaja sobre la televisión comercial. La función de la televisión comunitaria es ocuparse de los aspectos de salud, educación, medio ambiente, organización social, producción y derechos, entre otros temas que son parte de la vida cotidiana. Es también una responsabilidad de la televisión comunitaria fortalecer y difundir la música local, las fiestas y tradiciones, la producción cultural y artística, la memoria de los ancianos, los juegos de los niños, y otras actividades lúdicas.

 La televisión comunitaria planta sus raíces en la cultura local, esto no significa la negación de otras culturas, pero sí la afirmación de una identidad propia, identidad que con frecuencia es negada por los medios masivos de alcance nacional. El principal rasgo distintivo de esa pertenencia a la cultura local es el uso y valoración del idioma o idiomas indígenas de la región. El mundo percibido por cada cultura se encuentra aprehendido en el idioma que se habla. Con las palabras se designa todo lo existente en los mundos real e imaginario.

2.4. La  participación

Las relaciones emisor- receptor se han revolucionado en los últimos año, ya sea por las nuevas tecnologías, o por la adquisición de conocimientos a través de los propios medios de comunicación masiva; en el caso de Cuba, específicamente, por el empeño de elevar la cultura de las personas de forma integral,  de ahí que los receptores empiecen a sentir más suyo el proceso comunicativo, y por tanto, los emisores deben cambiar las prácticas históricamente concebidas.  Se ponen en cuestionamiento, entonces, paradigmas como  el modelo de comunicación unilateral de Laswel.  La realidad mediática propone replantearse el proceso comunicativo, hacerlo  de forma bidireccional, y la participación es el eje principal para pensarlo de esta forma.

El sistema socialista cubano es ideal para tales prácticas.  Un ejemplo de ello es la creación de las corresponsalías municipales de televisión en toda la isla.  Su constitución  muestra el alcance del  sistema nacional de televisión cubana, por lo que  este medio de comunicación se considera esencial para el desarrollo de una comunicación comunitaria, basada en la participación social de los miembros de la comunidad.

“Abordar la participación para la comunidad implica el reconocimiento de poder establecer una participación real que implica: ser constructiva, popular y emancipadora; una participación que pueda convertirse en un mecanismo efectivo de socialización y así lograr convencer y motivar a todos los sectores de una localidad y permitir el reconocimiento de los distintos escenarios en que se va a ejercer, es decir, partir de las necesidades e intereses de la comunidad, de sus reales posibilidades y problemas detectados por ellos, de sus obstáculos y sus características.”(Dávalos (1997), citado por Hernández, 2005:51-52).

La participación es un proceso muy relacionado con las necesidades de la sociedad,  entonces lograr la participación de los actores sociales es fundamental partir de ellos, de sus realidades, escuchar sus opiniones, criterios, intercambiar con ellos para identificar niveles de satisfacción, aprender de la sabiduría del pueblo, tan importante es preguntarnos qué queremos decir, como qué es lo que el destinatario quiere escuchar, y entonces de aquí en adelante buscar un punto de encuentro,  partir del seno  de la comunidad y de sus características culturales propias,  para presentar así en una comunicación dialógica, lejana del modelo transmisivo de información, que sea horizontal,  por lo tanto  coherente con el sentir de los habitantes locales .

El comunicador entra así en un imaginario diálogo con el destinatario: “Tú tienes estas inquietudes… te estás haciendo estas preguntas”. Y mejor aún si no le da la respuesta, sino que le dice: “Ven, acompáñame, vamos a buscarla juntos”. Es decir, recorramos juntos un camino, hagamos un proceso de reflexión, de raciocinio (Kaplún (2002) citado por González, 2003:21).

Es el diálogo la vía para alejar la ignorancia y obtener conocimiento,  el vínculo para la verdadera comunicación.   Para Paulo Freire ““el diálogo es una exigencia existencial. Y siendo el encuentro que solidariza la reflexión y la acción de sus sujetos encauzados hacia el mundo que debe ser trasformado y humanizado, no puede reducirse a un mero acto de depositar ideas consumadas por sus permutantes.” (Portal y Recio, s.f.: 53).

Esta forma de comunicar y comunicarse requiere, en cierta medida, cambiar el esquema tradicional emisor-mensaje-receptor, por otro en donde se parta de destinatarios-mensaje-destinatarios , como punto clave a la hora de plantearse tal comunicación, en la cual se involucren la mayor cantidad de pobladores comunitarios,  aspecto que define la calidad de la participación deseada; de esta manera se puede llegar a  conformar una acertada práctica periodística, pues “la participación comunitaria debe caracterizarse por la masividad y diversidad lo que significa lograr implicar a la mayor cantidad de personas en la realización de actividades donde puedan exponer sus opiniones e intereses dentro de los niveles organizativos alcanzados”.(Dávalos(1997) citado por Hernández, 2005:52).

2.5. Realidad

En nueve municipios granmenses están enclavados estos centros de televisión a los que nos referimos. Todos tributan sus realizaciones al Telecentro Provincial. Un equipo de tres personas, reorientadas hacia el perfil del periodista, asume la misión encomendada en cada uno de esos territorios.  Según sus propias declaraciones no existe una metodología ni utilizan postulados participativos para seleccionar los temas a tratar, por lo que no logran  convertirse en paradigma  a través de sus prácticas periodísticas,  y así lograr  una efectiva comunicación.

 Nunca antes en estos lugares existió experiencia de trabajo de  un medio de comunicación, luego,   las personas que laboran  en las corresponsalías no tienen experiencias anteriores de trabajo en los medios de prensa, en su gran mayoría son graduados en educación, y otros provenientes de diversas formaciones, por lo que  no dominan el lenguaje ni los códigos audiovisuales,  les falta desarrollar habilidades específicas del medio, necesarias para la realización de productos comunicativos, todo esto unido a una escasa capacitación y preparación profesional influyen en el desempeño de su tarea, de su misión que es  ejercer la comunicación en el espacio comunal y ser cada vez más portavoz del acontecer de su localidad.   Es este un punto débil,  pero cuentan con la valentía de haber intentado, de querer hacerlo mejor  y de seguir adelante.

En sus realizaciones no siempre priman los intereses de los habitantes del lugar, lo que trae como resultado que   se desatiendan  los intereses informativos de la comunidad,  y este es aspecto clave para la planificación de su trabajo, para  el desarrollo de una política editorial e informativa  construida desde la perspectiva participativa.

Es necesario poner énfasis en la capacitación, que involucre a todo el personal de las corresponsalías, dígase, por ejemplo,  talleres participativos, encuentros trimestrales de intercambio de experiencias de trabajo,  donde se expongan, critiquen y analicen las  prácticas periodísticas cotidianas, para  de esta forma valorar hasta dónde se le da prioridad a los intereses comunitarios, hasta dónde se hace participativo el proceso de comunicación, qué se ha logrado y qué falta por hacer.

En cuanto a la tecnología que está instalada hoy en las corresponsalías,  es suficiente para  su misión, pero cada colectivo debe darle un uso adecuado, evitar su deterioro o sobreexplotación. Saberla utilizar  en función de  un objetivo, colocarla en el lugar y en momento apropiado, y defendiendo siempre  los intereses de la comunidad.   Recordemos que son dispositivos ideológicos para la defensa de nuestro proyecto social, creados al calor de la Batalla de Ideas.

Actualmente las corresponsalías centran su trabajo en el envío de informaciones y trabajos periodísticos al telecentro provincial, pero se impone el hacer de lo que ya tenemos un modelo de periodismo participativo, donde el sujeto sea parte activa del mensaje, ya no más emisor receptor,   utilizando de manera beneficiosa la oportunidad que da la  Revolución de contar con un estudio de televisión en la comunidad.

En la medida en que se capaciten a las personas que ejercen la comunicación,  y el periodismo, y se intercambie con los pobladores, entonces será participativa la planificación de la práctica periodística,  y a su vez más efectiva la comunicación y provechosa la  utilización del medio. En cuanto ese equipo de las corresponsalías se sienta como facilitador  y organizador de la comunicación, y no como emisor exclusivo,  se pensará en la gente, en lo que le interesa a la gente, comenzará el diálogo, se dejará de replicarse  el modelo informacional de la comunicación, se  partirá   de los destinatarios para que se sientan representados en el mensaje, en fin la participación estará como parte indisoluble en el proceso de comunicación, y por supuesto  la población  de la comunidad será principal protagonista del trabajo periodístico.

Asimismo cuando las autoridades del lugar donde están  enclavadas  las corresponsalía asuman la importancia de contar con el medio televisivo en la comunidad, prevalecerán los intereses de los pobladores que unidos a los del Partido enriquecerán la  faena.

3. Conclusiones    

 El Sistema de Corresponsalías de Televisión en Cuba es un hecho evidente.  Desde su creación tienen la misión esencial de reflejar el quehacer de las comunidades donde están enclavadas, pero transitan todavía por el comienzo de sus vidas y  por delante tienen un reto: colocar al protagonismo comunitario en un nivel de ascenso continúo dentro de la práctica periodística cotidiana.

Teniendo en cuenta los elementos teóricos y prácticos analizados en esta investigación, concluimos que:

a) El impacto social de las corresponsalías de la televisión en Granma está por debajo de sus potencialidades.

b) No es efectiva la comunicación comunitaria al no establecer los postulados teóricos que entraña este tipo de comunicación.

c) Los colectivos de las corresponsalías no poseen la formación profesional necesaria para desarrollar con eficacia la realización audiovisual.

d) No reflejan con profundidad la realidad de la comunidad.

e) Es necesario estudiar los públicos para trasmitir y retroalimentarse acertadamente desde el lenguaje audiovisual.

Bibliografía

Arrieta Abdala, Mario.“La televisión: ese catálogo neoliberal”. Missagium, revista de comunicación.  Año 3, Nº 3, La Paz (Bolivia), enero 1994.

Fuenzalida, Valerio. “Hacia la reforma de la TV pública en América Latina”. Suplemento Especial Nº 8, Infodac, Directores Argentinos Cinematográficos, enero 2001.

Gumucio Dagron, Alfonso: “Haciendo Olas: Comunicación Participativa para el Cambio Social”. Fundación Rockefeller, Nueva York,  2001.

Kaplún, Mario: “A la educación por la comunicación: la práctica de la comunicación educativa”. Unesco, Orealc, Santiago de Chile, 1992.

Fuenzalida, Valerio. “Hacia la reforma de la TV pública en América Latina”. Suplemento Especial Nº 8, Infodac Directores Argentinos Cinematográficos, enero 2001.

López de la Roche, Fabio. Medios Comunitarios, medios alternativos, tejido social y ciudadanía en Bogotá. Ponencia en el Congreso de Alaic, 1999.

Unesco-CMRTV “La Radio y Televisión Pública: ¿Por qué? ¿Cómo?” Unesco, Paris. (Sin fecha).

Alonso, Ma. Margarita e Hilda Saladrigas (2000). Para Investigar en Comunicación Social  La Habana, Editorial Pablo de la Torriente

Alonso Margarita (1999): Teorías de la Recepción. La Habana. Editorial Pablo de la Torriente.

Berger, Peter y Thomas Luckmann (1995). La construcción social de la realidad. Amorrortu editores, Buenos Aires.

Bartle, Phil (2008). ¿Que es comunidad? Una descripción sociológica. En http://www.scn.org/mpfc/whats.htm  [Consultada 12/02/09]

Briones Guillermo (1996). Epistemología de las ciencias sociales.   Bogotá, Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (ICFES).

Casanova Rodríguez Caridad Luisa [S.f]: La vida cotidiana desde la perspectiva de la psicología. [S.c.e] Intercambio Académico Ciencias de la Salud.

Cerda, Hugo [S.f.]. La Investigación Total; La unidad metodológica en la investigación científica. Ciudad México, Cooperativa Editorial Ministerio.

Fonseca Valido, Rafael (2002). El consumo de los comunicados periodísticos en las provincias del oriente cubano. Un estudio de recepción desde la perspectiva asociacionista [Tesis Doctoral]. Universidad de Oriente. Santiago de Cuba

——-“Propuestas teóricas para estudios de recepción de información periodística, desarrollados por el Grupo Doxas de la Universidad de Oriente, de Santiago de Cuba, durante el período 1998 al 2002”(2002). Informe balance. Departamento de Comunicación Social y Periodismo. Santiago de Cuba.

——–  (2003) “Los consumos de comunicados periodísticos en las provincias orientales de Cuba”, en SANTIAGO No 100, 2003. URL: http://www.uo.edu.cu/ojs/index.php/stgo

González Fuertes, G. (l988). Psicología Comunitaria. Editorial Visor. España.

Gómez Gavazzo, C. (1959) Metodología del Planeamiento Territorial.  Centro Regional de Estudios de Vivienda y Planeamiento. Rosario.

Jansen, y Jankowski [Editores] (1993).Metodologías Cualitativas de Investigación en Comunicación de Masas. Barcelona, Bosch Casa Editorial S.A.

Kaplúm, Mario (2005) “Comunicación”  en Selección de lecturas para la EFTS. Material digital.

López Viera, Luis (2003). “La planeación estratégica en comunicación” en Comunicación Social (Selección de textos). La Habana, Editorial Varela, págs.211-222.

Martín Serrano, Manuel (1999) Teoría de la Comunicación. Epistemología y análisis de la referencia. La Habana, Editorial Pablo de la Torriente.

Martín Barbero Jesús [2002?]” Recepción. Uso de Medios y Consumo Cultural”, en Diálogos  de la Comunicación nº 30  URL: http//:www.felafacs.org./dialogos/pdf 30

Pichón-Riviere, E (1985): Psicología de la Vida cotidiana  Buenos Aires Editorial. Nueva Visión, Argentina,

Piñuel, J.L. y  J. A. Gaitán: ” De la vida a la sociedad, de la sociedad a la cultura” en Telos No. 33, marzo – mayo 1993, Madrid, pags. 65-88.

Nogueras, Virgen (1998). El reflejo de la cotidianidad de los públicos en los Medios de Difusión Masiva Territoriales. [Trabajo de Diploma]. Santiago de Cuba, Dpto de Comunicación Social, Fac. de Ciencias Sociales y Humanísticas de la U.O.

Núñez Hurtado, Carlos (1993). “Permiso para pensar” en: Revista América Libre, No 2, Abril-Mayo, pagina 53.

——- (2000). “Sentirse y ser parte” en Portal, Saladrigas y Recio. Selección de lectura de comunicación. [S.p.i.] págs de 90-93.

Partido Comunista de Cuba. (1976). Tesis y Resoluciones del Primer Congreso del Partido. La Habana,Editora Política.

Portal, Raiza y Milena Recio (2005). Comunicación y comunidad.[Selección de lecturas] La Habana. Editorial Varela.

Recio, Milena (2001). Educación para la Comunicación.  La Habana, Editorial Pablo de la Torriente

Ronda Guillermo El concepto de estrategia. Sitio digital: URL. http://gestiopolis.com/canales/gerencia/articulos/34/estrategia.htm [Consultado Enero/2009]

Rodrigo Alsina, Miguel de (1990). La Noticia Como Construcción  de la Realidad. México, Paidós.

Sherkovin, Yuri A. (1984): Problemas fundamentales de los procesos masivos de información. La Habana, Pueblo y Educación.

Sautu Ruth, Paula Boniolo, Pablo Dalle y Rodolfo Elbert  (2005). Manual de metodología. Construcción del marco teórico, formulación de los objetivos y elección de la metodología. ISBN 987-1183-32-1. Buenos Aires: CLACSO.

Terry, Marta (2005) “Servicios comunitarios. Definiciones y alcance del término comunidad”. La Habana [S.p.i] Ponencia en soporte digital. Gabinete Metodológico, Dpto. de Comunicación Social y Periodismo, Universidad de Oriente. Stgo de Cuba.

——- (2005) “Servicios comunitarios. Antecedentes del primer coloquio latinoamericano de información a la comunidad”. Ponencia en soporte digital. Gabinete Metodológico, Dpto. de Comunicación Social y Periodismo, Universidad de Oriente. Stgo de Cuba.

Wolf, Mauro (1987). La Investigación de la Comunicación de Masas. Críticas y perspectivas. Barcelona. Paidos

——- (2000). La Investigación de la Comunicación de Masas.  La Habana, Editorial Pablo de la Torriente.

——-(1991).  “Tendencias actuales del estudio de los medios” en   DIALOGOS  de la Comunicación No. 30, Felafacs, Lima, págs. 26 -30.

—————————–

Forma de citar este artículo en las bibliografías

Lizet Márquez Gómez (2012): “Retos de la televisión comunitaria en Cuba”, en Miguel Hernández Communication Journal, 3, páginas 121 a 135. Universidad Miguel Hernández, UMH (Elche-Alicante). Recuperado el __ de ____________ de 20__ de: http://mhcj.es/2012/07/29/lizet/ ‎

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: