Miguel Hernández Communication Journal | nº 4 | Año 2013

El periodismo collage de Kapuscinski

In MHCJ nº 3 (2012) on 20 enero, 2012 at 20:21

Sarah V. Platt

Universidad de Navarra

MHCJ nº3 | 2012 | 1-26 (pdf)

El periodismo collage de Ryszard Kapuscinski

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Ryszard Kapuściński’s Collage Journalism 

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Sarah V. Platt

Doctoranda del Departamento de Comunicación Pública de la Universidad de Navarra (España)

Resumen: El periodismo collage desarrollado por Ryszard Kapuściński se ha tornado controversial por su difícil clasificación de género y por combinar distintas técnicas y enfoques pertenecientes a varias disciplinas. En este artículo se analizará la influencia de los principales trozos interdisciplinarios que componen la totalidad de la obra de este autor: la fotografía y la poesía, las ciencias sociales, la politología, el cine y la literatura. Como marco teórico se empleará la fenomenología y se expondrán algunos ejemplos de sus obras cumbres para mostrar cómo se ponen en práctica las técnicas interdisciplinarias del collage. La obra kapuścińskiana, a pesar de ser completamente heterogénea en cuanto a su estructura, comparte una esencia en común: retrata la realidad sociopolítica de algunos de los acontecimientos más relevantes del siglo XX, a la vez que proyecta un recuento muy íntimo de las experiencias del autor en el campo. La responsabilidad epistémica del autor para con sus sujetos de trabajo está siempre presente, dando espacio a sus lectores a juzgar por ellos mismos la credibilidad de su postura y de sus historias.

Palabras claves: Periodismo literario;  Ryszard Kapuściński; interdisciplinariedad; collage

Abstract: Ryszard Kapuściński´s collage journalism has become a controversial topic because of its hard to define genre and because it combines different techniques and approaches that pertain to various disciplines. In this article we will analyze the principal interdisciplinary influences in the author´s work: photography and poetry, social sciences, political science, film, and literature. In order to attest how the visual collage journalism techniques are put into practice, some examples from the author’s main books will be brought to light. Although Kapuściński’s work’s structure is heterogeneous, a common essence is observed: the vivid depiction of some of the most significant events of the 20th century through the author´s intimate experiences in the field. Moreover, Kapuściński´s epistemic responsibility with his work subjects is ever-present, providing space for his readers to judge his credibility for themselves.

Keywords: Literary journalism; Ryszard Kapuściński; interdisciplinary; collage

Sumario: 1. Introducción. 2. Metodología 3. Contextualización y análisis. 4. Conclusión. 5. Bibliografía. 6. Notas

Summary: 1. Introduction. 2. Methodology. 3. Contextualization and Analysis. 4. Conclusion. 5. Bibliography. 6. Notes.

1. Introducción

La mayoría de los seguidores de la obra kapuścińskiana reconoce que la creación literaria del periodista es heterogénea, difícil de definir y combina una amalgama interdisciplinaria de géneros. Si analizamos el conjunto de la obra, resulta evidente que el autor muestra una extraordinaria capacidad para pensar y estructurar cada uno de sus textos. Según Nowacka y Ziatek (2010: 236), “la planificación de los libros constituye un tema muy importante dentro del desarrollo creador de nuestro autor”. No existe ninguno que sea igual al anterior. Su intuición de periodista-antropólogo, combinado con su pasión poética y su formación de historiador ponen en evidencia esta amalgama de géneros que se exploran en sus textos. Sin embargo, a pesar de dicha interdisciplinariedad, existe un hilo conductor, una continuidad en el pensamiento y una lógica natural en la filosofía de de la obra kapuścińskiana que constantemente hace preguntas al mundo y va tejiendo pedazos de la realidad que nos rodea.

Esa continuidad y lógica natural de su pensamiento le permite al autor reinterpretar la imagen que formuló a sus respuestas originales, creando una especie de análisis perpetuo del mundo que observa y en el que participa. De esta manera, pone en evidencia su genuino interés por  participar en la documentación de la historia in statu nascendi. Asimismo, Kapuściński muestra su afán por proveer un acercamiento más humano y menos mediático de la realidad del otro.

2. Metodología

Como marco teórico hemos adoptado por la fenomenología y la hermenéutica de Heidegger. Según Platt (2009: 379) la naturaleza interpretativa de Kapuściński demuestra una fuerte influencia heideggeariana, ya que en dicha orientación, “la narración presenta personajes con destinos individuales en una relación de destino común con la generación de su comunidad”. Los reportajes que crea el autor perduran en la historia y le permiten asumir una posición cognoscitiva “que aspira a comprender y comunicar que el hombre en su otredad tiene un sentido y forman una unidad inseparable” Platt (2009: 382). El autor es incapaz de separar pensamiento y realidad en su narrativa fragmentada y por medio de su investigación cualitativa, Kapuściński comunica lo que sus sujetos hablan. Por medio de su narración, el hecho social personifica un carácter subjetivo, ya que entre el autor y sus sujetos de estudio se establece una relación de interacción e interdependencia. García Castilla (2009: 68) añade:

“La información recolectada  se interpreta sólo en el marco contextual de la situación social estudiada. Contexto es para el autor, la comunidad, su historia, su lenguaje, su habla, sus características. La credibilidad de sus revelaciones se fundamenta en una transferibilidad no generalizable pero sí descriptiva o interpretativa de la otredad social y cultural dada”

Por medio de su narrativa, Kapuściński se encarga de descifrar la relación que existe entre los hechos (fenómenos) que observa y el ámbito en que se hace presente esta realidad. Es decir, no se encarga sólo del qué, sino sobre todo del porqué. Incluso en Polonia, la obra del autor se ubica dentro del género de literatura faktu, o literatura de hechos (y sus causalidades).

3. Contextualización y análisis

3.1 Poesía y fotografía: dos trozos del collage

La obra Kapuściński se considera un collage primeramente porque es interdisciplinaria, igual que su autor, quien además de escribir reportajes, captaba la multi-dimensionalidad de la realidad por medio de sus apuntes, su sensibilidad poética y su fotografía. Esta última tarea la valoraba como un pasatiempo artístico en lugar de un oficio periodístico, aunque es cierto que las primeras fotografías que tomó las enviaba a la Agencia Polaca de Prensa (PAP) para ilustrar sus reportajes. Un arte, pues, complementaba al otro y para Kapuściński la similitud entre tomar una buena foto y escribir un buen poema es enorme.

Con la presentación de Una mirada a África –un libro fotográfico que recoge 75 imágenes de sus cuatro décadas de recorridos por el continente[1]– a la Asociación de Periodistas Europeos en 2007, Kapuściński pone en evidencia su interés por alejarse de los estereotipos y acercarse al otro desde un ángulo más estético y por tanto, menos periodístico. Tanto en su obra narrativa como visual, el periodista mantiene esta misma intención de captar de la manera más explícita y detallada posible, la realidad que observa partiendo de pequeños detalles y fragmentos.

“Al margen de denuncias y noticias, las imágenes de este completísimo Kapuscinski se ocupan de contrarrestar los efectos negativos de guerras y tragedias para ofrecer “un hilo de conexión con esa presencia humana que pervive tenazmente más allá o más acá del esplendor de la noticia””[2].

El resultado de esta óptica es una imagen alejada de las versiones sobre-simplificadas y estereotipadas que suelen presentarse en muchos canales mediáticos. Los temas que presenta Kapuściński en su periodismo collage,  tanto visual como narrativo, son similares y muestran la cercanía con sus interlocutores, la vida cultural que comparte con ellos, como también el antagonismo de la realidad que observa. De Lara y Navarro (2010:85) añaden que “la fuerza de sus imágenes la consigue, entre otras, uniendo conceptos y realidades supuestamente contrarias: la soledad y la comunidad, la inocencia y la lucha, la guerra y el juego, etc.”.

Su interés por documentar la relación violenta e irónica entre el poder y la vida cotidiana le acompañará durante toda su carrera. Al autor le llaman la atención sobre todo los rostros de los jóvenes guerrilleros africanos, la yuxtaposición entre ciudades y campos, la participación de la mujer tanto en la esfera doméstica como pública, la comunidad (los ancianos, madres y niños, la vida cultural), entre otros. Según Bulmer (1984: 13), “la visión de Kapuscinski está siempre caracterizada por la oposición entre un conocimiento generalizador del mundo y un conocimiento ínter subjetivo, por la oposición entre el poder y las sociedades locales con sus respectivas culturas”.

Merece la pena señalar que la metodología que aplica para crear dicho elemento visual de su collage es muy diferente a las técnicas que emplea como reportero. Así lo explicó él mismo en 2003 durante una entrevista con Román Piña:

“Cuando, como periodista recojo materiales para una crónica y hablo con el jefe de un clan, me interesan sus opiniones, sus impresiones, sus pensamientos. Pero si voy a su encuentro como fotógrafo me interesan cosas muy distintas: la forma de su cabeza, los rasgos de su rostro o la expresión de sus ojos”[3].

A pesar de no dedicarse por completo ni a la poesía ni a la fotografía por las exigencias que debía asumir como corresponsal, ambos canales estéticos siempre le apasionaron. La fotografía representaba para él, otro canal para capturar y expresar la realidad que observaba y termina atrayéndole incluso más que el registro de los meros hechos. Las principales influencias interdisciplinarias en la obra kapuścińskiana, son pues, la fotografía y la poesía: dos artes que se complementan entre sí. El periodista lo explicó de la siguiente manera:

“El esfuerzo para lograr un buen fotograma y la sensación que se vive son similares los que se experimentan para escribir un buen poema. Exige la misma concentración, persistencia e imaginación» (…) Ciertamente, las fotos de Kapuściński tienen su propia intensidad, a veces incluso su propia fuerza poética. Un ejemplo perfecto de esa unión entre fotografía y poesía es una imagen que muestra un grupo de esbeltas mujeres sudanesas, vestidas con sacos de tela que antes habían contenido productos alimenticios traídos por las organizaciones humanitarias (…) Ahora entendemos bien su decisión (…) las mujeres posan para servir de testimonio, para conmover la conciencia del mundo, para despertar un sentimiento de responsabilidad por los damnificados”[4].

El afán y talento artístico de Kapuściński originó en la poesía, un arte que consideraba la máxima expresión de la lengua y la más noble manera de capturar la esencia de la vida y los sentimientos más íntimos. Sin embargo, entendía que encontrar la palabra justa exigía largas horas, algo que su trabajo como corresponsal no le permitía. Por tratarse de una obra collage es interesante analizar hasta qué punto sus otros talentos o pasatiempos artísticos, es decir, la fotografía y la poesía, cumplen un rol en sus reportajes. Nowacka y Ziatek (2010: 346) sostienen que “la poesía del autor de Leyes naturales, es un complemento modesto, una sugerencia, el margen de la obra básica del escritor, pero también es un margen que no se debe infravalorar, cuidadosamente elaborado, maduro y sabio, que nos da la oportunidad de conocer otro rostro del autor de Viajes con Heródoto[5]“.

La obra poética de Kapuściński se trata pues, de uno de los trocitos del todo que compone su collage, ya que la mayoría de los temas que aparecen en todas estas demostraciones artísticas que exploró el autor son similares en carácter: introspecciones de su pasado, escenas, reflexiones propias, estados de ánimo, observaciones y análisis sobre el mundo que le rodea, la muerte, recortes y aquí, trozos de allá.  No obstante, parece haber una diferencia significativa en la manera en que Kapuściński  se aproxima a sus sentimientos. En sus reportajes, la figura del autor aparece como un hombre que a pesar de las dificultades que enfrenta, es capaz de salir airoso y escapar de la muerte y la rendición. Contrariamente, su voz poética es mucho más débil, frágil.

Nowacka y Ziatek (2010: 348) añaden que «en los poemas de Ryszard Kapuściński— al contrario que en su prosa— se observa la dramática rendición ante la impenetrable e incomprensible naturaleza del mundo. El maestro del reportaje, cronista fiel de los acontecimientos, que tiene la extraordinaria habilidad de explicar el mundo de forma clara, en su lírica expresa su desampara respecto a ese mundo». Es por medio de su poética, que conocemos un nuevo rostro de este personaje, otro Kapuściński, que nos hace comprender mejor la totalidad de su collage. En Poesía Completa, Kapuściński (2004: 217) expresa:

Me he alejado tanto de mí mismo

que ya no sé decir nada

 sobre mí

 ni lo que siento

cuando me mojo bajo la lluvia

ni cuando me convierto

en una brizna de hierba seca

quemada por el sol

no sé encontrarme

a mí mismo

describir a este personaje

 nombrarlo

asegurar

que  existe[6]

Kapuściński escribía poesía porque entendía que había algunos sentimientos que podían ser expresados solamente por medio de este canal. Decía que su profesión era de reportero, sin embargo, su vocación era de poeta. Antes de morir, en una entrevista con el poeta polaco Jarosław Mikołajewski dijo:

“Escribir poesía es para mí un lujo que raras veces me puedo permitir. Porque al escribir poesía encontramos en nosotros una otredad que no sospechábamos antes de sentarnos ante el papel. Escribir poesía es un tipo de descubrimiento sorprendentemente valioso en uno mismo y de uno mismo. Es una extraña y preciosa sensación”[7] Kapuściński (2008: 210).

A pesar de posiblemente haber querido dedicarse de lleno a la poética esto nunca fue una opción para el escritor. El campo profesional de su vida, el periodismo que desarrolla y los viajes que lleva a cabo- constituyen el canal principal por el cual reúne materiales para su collage. Asimismo, no sólo la biografía personal y profesional del reportero se fue convirtiendo en material que recogió para crear su obra, sino también él mismo fue transformándose en muchas ocasiones, en el protagonista principal de sus textos. De esta manera el periodista es capaz de ver la experiencia polaca reflejada en los problemas comunes de toda la humanidad, de todos los países que visita. Esto aporta un criterio a nivel ético y universal mucho mayor que el de otros periodistas.

El eje de la obra collage de Kapuściński, es, pues, la experiencia polaca, su experiencia. En 1981 durante una entrevista con un periodista del diario Sztandar Ludu Kapuściński le confiesa que a pesar de encontrarse en África, América Latina o Asia, nunca abandonó Polonia. Siempre mantuvo al lector polaco en mente e intentó acercar temas y símbolos universales que tuvieran algún sentido para éste.

“Siendo un periodista polaco y sintiéndome como tal, he buscado y he descrito a jóvenes que luchaban por la independencia, por su dignidad, a personas que estaban dispuestas a sacrificarse por una causa mayor. Es el tema de Cristo con un fusil al hombro y La guerra del fútbol. Por tanto, en principio no eran informaciones abstractas sobre el mundo, sino, a mi entender, informaciones necesarias para nuestros lectores, sobre todo para los jóvenes, porque despertaba espíritu de compromiso, actividad”[8].

3.2 Historia y ciencias sociales: dos porciones más

La necesidad que desarrolló para mostrar su visión del mundo, junto con sus experiencias más personales y los trocitos lapidarium de su obra muestran con más fidelidad al lector quién fue Kapuściński y cuáles son los verdaderos temas detrás de su obra. Formado bajo un modelo de la escuela historiográfica de Les Annales, en la Universidad de Varsovia y admirador del pensamiento de Bloch, Braudel y Fevre, Kapuściński estuvo siempre influenciado  por esta disciplina y la construcción histórica de la realidad basada en pequeños detalles, observación e intuición. No tardaría, pues, en desarrollar un genuino interés por participar en la historia in statu nascendi. De esta manera, el autor da relieve a aquellos elementos universales  que perduran en la historia y se mantienen invariables a lo largo de las épocas.

La inmersión social y el proceso cognitivo del estudio de la otredad se traduce en unos reportajes compuestos de retazos de la realidad. Torres Kumbrian (2009: 25) lo describe de la siguiente manera:

“El ejercicio de la observación social participante hace que Kapuściński trascienda la esfera periodística para acometer una praxis de la construcción del conocimiento y la divulgación de la historia. El maestro produce un tipo de reportaje que es una fuente importante en la construcción de la conciencia histórica social y cultural para mucha gente”.

Sus libros son el producto de los numerosos recorridos del autor a naciones distantes durante un importante momento de la historia: la liberación del yugo colonial de muchas ex colonias europeas en África y otros países del Tercer Mundo. Su periodismo collage está construido sobre recuentos individuales y sociales de personas e ideologías y combinado con una mirada filosófica que proviene de sus experiencias más íntimas mientras vivía en estas naciones como corresponsal. Asimismo, la obra del autor refleja relatos que se atienen a los hechos y contribuyen información histórica al lector.

“…ser historiador es mi trabajo (…) estudiar la historia en el momento mismo de su desarrollo, lo que es el periodismo (…) Todo periodista es un historiador. Lo que él hace es investigar, explorar, describir la historia en su desarrollo. Tener una sabiduría y una intuición de historiador es una cualidad fundamental para todo periodista. (…) en el buen periodismo, además de la descripción de un acontecimiento, tenéis también la explicación de por qué ha sucedido; en el mal periodismo, en cambio, encontramos sólo la descripción, sin ninguna conexión o referencia al contexto histórico. Encontramos el relato del mero hecho, pero no conocemos ni las causas ni los precedentes. La historia responde simplemente a la pregunta: ¿por qué?””[9] Kapuściński (2002: 58).

El autor adoptó ciertas posturas literarias a lo largo de su carrera. Torres Kumbrian (2009: 16) añade que “su aproximación humana a la historia se basa en la certeza de que no existen leyes absolutas de la historia o la ciencia y esta es la razón por la cual lleva a cabo lo que considera que la mayoría de periodistas contemporáneos, obligados con la necesidad de obtener resultados inmediatos, no hacen: buscar la verdad”. Según sus biógrafos, dichas actitudes se asimilan a un género conocido como la ficción política, en el que se construyen detalladamente diferentes sucesos de conflicto de principio a fin, sin necesariamente seguir una cronología exacta. Nowacka y Ziatek (2010: 144):

“La primera de ellas se podría denominar como la actitud de analizar los mecanismos de fenómenos como las revueltas, las revoluciones o los golpes de estado: su propia lógica, su dinámica, las causas de su éxito o su fracaso, etc.[10] (…) Esa actitud analítica estaba acompañada por una segunda, que se podría denominar actitud de experto, aunque un experto comprometido, que prepara los análisis de los problemas con una clara influencia del periodismo de opinión”.

Más tarde en su carrera se le consideró a Kapuściński como experto de temas relacionados al Tercer Mundo, especialmente África, una tarea difícil de asimilar, por tratarse de realidades culturales complicados y en ocasiones imposibles de descifrar.  A partir de este momento va desarrollándose el tercer trozo de su periodismo collage: una mirada que parte de las ciencias sociales. En los análisis que lleva a cabo el autor sobre los países que visita se observa una fuerte influencia de la historia, la antropología, la politología, entre otras disciplinas afines. Dichas experiencias de viaje de Kapuściński están entrelazadas además con imaginería romántica, diálogos, retratos de personajes, una óptica de reportero, una mirada etnográfica y sobre todo, análisis de carácter más personal. Torres Kumbrian (2009: 16) vuelve a enfatizar la influencia heideggeariana en el autor:

“Las decisiones epistemológicas, teóricas y metodológicas ortodoxas son ignoradas por una práctica de la investigación social basada en las tradiciones teóricas no ortodoxas, tales como la hermenéutica, la fenomenología y el interpretativismo. Kapuściński logra un acceso al conocimiento basado en una construcción interpretativa de la vida en sus más profundos significados sociales y culturales”.

La mirada analítica que refleja el autor como periodista influenciado por las ciencias sociales se evidencia por medio de su vasto conocimiento en los procesos socio-históricos y los análisis políticos que lleva a cabo. Sin embargo, más que proveer meros hechos y análisis perpetuos, la voz y omnipresencia provocan una sensación de proximidad con sus lectores. Kapuściński no se auto-construye como un héroe, sino como un hombre ordinario, incluso débil y que ocasionalmente sufre enfermedades físicas y psíquicas, todo en nombre de la verdad y por dar voz a aquellos que no la tienen.

“El método de trabajo se basa en una comunicación penetrada por la empatía, que se manifiesta como una metodología propia de la observación social participante. Los resultados son textos que traducen las otredades y sus conflictos a un código que posibilidad una comprensión esencial y desprovista de prejuicios culturales, etnocentristas o ideológicos” Torres Kumbrian (2009: 16).

Como tejedor de géneros como el periodismo, la literatura, las ciencias políticas, la etnografía y la filosofía, entre otros, Kapuściński da vida a una nueva invención literaria. Su reportaje es reflexivo, intuitivo y hasta filosófico porque intenta ordenar la realidad por medio de un ejercicio mental que profundiza en los acontecimientos de la actualidad.  Según Torres Kumbrian (2009: 18) su trabajo es un buen ejemplo de la teoría de distanciamiento de Bertol Brecht, en el que además de conmover los sentimientos de sus lectores, los obliga a pensar. Al igual que Brecht, Kapuściński sostenía que por medio de su periodismo intencional aspiraba a modificar o mejorar el mundo. De esta manera crea un nuevo género en el que el arte se convierte en comprensión total y activa de la historia, o lo que Brecht llamaba el efecto o la teoría de distanciamiento.  De esta manera no sólo comprendemos qué ocurre sino también el por qué.

El autor y su periodismo collage representa una personificación de la historia y el periodismo porque en sus libros es capaz de proveer a sus lectores con una explicación de la realidad social construida por medio de relatos individuales de protagonistas y también ofrecen una mirada hacia el pasado, el presente y el futuro de dichos hechos basados en la experiencia personal del periodista.  “Su propia autobiografía le sirve de referencia junto a una profunda documentación y reflexión sobre los hechos y los lugares registrados”, expresó el periodista mexicano José Garza (2003: 58),  para la revista Claves de Razón Práctica. Por medio de sus obras podemos observar una evidente mirada analística, interdisciplinaria y una cosmovisión que surge a raíz de su formación histórica. En su esencia, el periodismo y la historia persiguen fundamentalmente el mismo objetivo al comunicar al lector una verdad y una comprensión de la realidad, sea del presente o del pasado, e incluso con introspección hacia el futuro.

El trabajo del historiador está, desde luego, intercalado con la labor periodística y viceversa, primeramente porque el presente está continuamente en proceso de convertirse en pasado y segundo porque la frontera de la historia termina sólo con el diario de hoy. El periodismo intencional se encarga de lanzar miradas ansiosas e inquisitivas por encima de su hombro hacia el pasado, y un buen historiador levanta la vista de la página para mirar el mundo que le rodea.

El autor adoptó ciertas posturas literarias a lo largo de su carrera. Según Nowacka y Ziatek (2010: 344), dichas actitudes se asimilan a un género conocido como la ficción política, en el que se construyen detalladamente diferentes sucesos de conflicto de principio a fin, sin necesariamente seguir una cronología exacta. La primera de ellas se podría denominar como la actitud de analizar los mecanismos de fenómenos como las revueltas, las revoluciones o los golpes de estado: su propia lógica, su dinámica, las causas de su éxito o su fracaso, etc. (…) Esa actitud analítica estaba acompañada por una segunda, que se podría denominar actitud de experto, aunque un experto comprometido, que prepara los análisis de los problemas con una clara influencia del periodismo de opinión.

Más tarde en su carrera se le consideró a Kapuściński como experto de temas relacionados al Tercer Mundo, especialmente África, una tarea difícil de asimilar, por tratarse de realidades culturales complicadas y en ocasiones imposibles de descifrar.  A partir de este momento va desarrollándose otro trozo de su periodismo collage: una mirada que parte de las ciencias sociales. En los análisis que lleva a cabo el autor sobre los países que visita se observa una fuerte influencia de la sociología, la antropología, la politología, entre otras disciplinas afines. Dichas experiencias de viaje de Kapuściński están entrelazadas además con imaginería romántica, diálogos, retratos de personajes, una óptica de reportero, una mirada etnográfica y, sobre todo, análisis de carácter más personal. Nowacka y Ziatek (2010: 149) añaden que:

“En los textos, el protagonista a veces se dirige directamente al lector («Porque, ya os  hacéis cargo, me he quedado solo con este pedazo de madera en una situación de lo más extraña) (…) En este sentido, se inscribe en la larga tradición de los «viajes sin destino» —- con raíces en el siglo III a.C.—- que no estaban motivados por intereses económicos, militares o diplomáticos, sino que se realizaban únicamente por el placer de entrar en contacto con la cultura, el arte y las particularidades de otros países”.

Dichas peregrinaciones, por supuesto, siguiendo las exigencias del periodista, eran apartadas de rutas comerciales, donde Kapuściński puede acceder a sus principales fuentes de trabajo: personas ordinarias. “Sabe que sólo así puede transformar el modelo habitual de viajar (llamémoslo horizontal) en el modelo que él busca: vertical, al interior de la historia, hacia las raíces de la tradición, hacia la esencia de la identidad nacional e individual” Nowacka y Ziatek (2010: 150). La mirada analítica de historiador-reportero unida a su poética romántica se evidencia por medio de la mirada subjetiva que plasma en sus textos, que combinada con una voz autoritaria y omnisciente provoca una sensación de proximidad con el autor. Kapuściński no se muestra como un héroe, sino como un hombre ordinario de carne y hueso, débil, que sufre enfermedades físicas y psíquicas a causa de la soledad que experimenta como trotamundos. Sin embargo, aunque confiesa ser frágil, una cierta suerte casi mágica, parece siempre salvarle de la muerte.

Como tejedor de relaciones entre el periodismo, la literatura, la política, la etnografía y la historia, el escritor dio vida a este nuevo género literario. “Su propia autobiografía le sirve de referencia junto a una profunda documentación y reflexión sobre los hechos y los lugares registrados”, expresó el periodista mexicano José Garza (2003: 58). Por medio de sus obras podemos observar una evidente mirada analística, interdisciplinaria y una cosmovisión que surge a raíz de su formación histórica. En su esencia, el periodismo y la historia persiguen fundamentalmente el mismo objetivo al comunicar al lector una verdad y una comprensión de la realidad, sea del presente o del pasado, e incluso con inspección hacia el futuro.

“Posiblemente, nadie pueda determinar dónde termina el trabajo del historiador y dónde comienza el del periodista. El presente está continuamente en proceso de convertirse en pasado. La frontera de la historia termina sólo con el diario de hoy. Un buen periodista lanza miradas ansiosas e inquisitivas por encima de su hombro hacia el pasado, y un buen historiador levanta la vista de la página para mirar el mundo que lo rodea” Johnson (2010: 17).

3.3 El cine: otro componente del collage

El autor también maneja el uso de otros recursos estéticos, incluyendo algunas técnicas propias de la cinematografía. Un ejemplo es la técnica Rashōmon, que fue empleada en los filmes de Akira Kurosawi (1910-1998). Poniendo esta técnica multi-focal en práctica, lograba plasmar una narrativa fragmentada e ilustrar un relato rico en matices. Al igual que Kurosawi, el periodista utilizaba varios materiales documentales provenientes de diferentes fuentes que iba reuniendo por medio de entrevistas y en sus textos y realiza así una composición cohesionada de diferentes puntos de vista. El emperador es un ejemplo clásico para mostrar cómo Kapuściński utilizó las voces de numerosos personajes para recrear la corte imperial de Haile Selassie.

“La multiplicación de puntos de vista evita el riesgo de la univocidad: al lector la información le llega por vías diferentes, complementarias o contrastadas, y así el reportaje se torna poliédrico y polifónico, un genuino tapiz de relatos” Chillón (1999: 350).

Además de Kapuściński, el escritor Orson Wells también empleó una narración fragmentada similar en su obra Ciudadano Kane. No hay duda de que al emplear dicha técnica, se pueden lograr grandes resultados, ya que el lector es capaz de acceder a un relato donde los testimonios de los personajes se entrecruzan. Sin embargo, dicha metodología también puede resultar complicada, ya que el escritor debe trabajar uniendo diferentes tipos de material documentado y unirlos en una composición armoniosa en cuanto a tiempo y espacio. Según Chillón (1999: 308), “para cohesionar los múltiples testimonios, Kapuściński hace esporádicas intervenciones con las que indica los cambios de tiempo y espacio, proporciona al lector informaciones de contexto, ata los cabos sueltos del relato, o bien introduce consideraciones y comentarios autoriales”.

“Aunque su eficacia es indudable, el uso de la técnica Rashōmon obliga a Kapuściński a sortear considerables obstáculos. El más importante nace de la dificultad de ordenar y cohesionar en un relato armónico voces de origen y características muy diversas- testimonios escritos, declaraciones y diálogos grabados, fragmentos de diarios íntimos y de memorias personas, etcétera” Gomis (1989: 5).

Según Nowacka y Ziatek (2010: 272), los recursos cinematográficos que utiliza el periodista van no sólo más allá de la organización de su material factual, sino también en la presentación del mismo. “Kapuściński emplea diversos planos narrativos, desde tomas alejadas que recuerdan muchos a los planos generales de una película, hasta el uso del zoom y de los primeros planos de detalles cuidadosamente seleccionados. El mejor ejemplo es un relato que aparece dos veces en el libro El Sha que describe la masacre de la ciudad sagrada de Qom, que fue la causa directa del estallido de la revolución[11]“. El testimonio de uno de los protagonistas, Mahmud, aparece narrado desde la estructura periodística de la pirámide invertida.  Luego entra el autor como protagonista y narra el mismo suceso desde la perspectiva de una persona que viene de afuera y aporta claves culturales para lograr un mejor entendimiento al lector.

“Kapuściński aclara detalladamente qué connotaciones porta consigo el llamar a alguien «extraño» entre los musulmanes, explica por qué el uso de esa palabra para referirse a Jomeini provocó una reacción tan firme entre sus adeptos. El autor observa atentamente las etapas más importantes de este suceso, realiza aclaraciones, reflexiona, saca conclusiones” Nowacka y Ziatek (2010: 273).

Luego el lente narrativo pasa a otra escena en la que surge una confrontación entre un policía y un manifestante. De esta manera aparece una detallada descripción física del rostro de ambos protagonistas, observados de cerca por el narrador-protagonista. La escena narrativa da paso al hilo conductor de la obra: el colapso del régimen del Sha y la revolución jomeinista.

Además de la multi-focalidad, Kapuściński también adopta otra técnica propia de la cinematografía. Su presencia autoritaria que, a lo largo de la lectura va aportando informaciones y análisis o pensamiento más íntimos, se asemeja a una voz en off que aparece de manera omnipresente para ofrecer mayor entendimiento al lector.

3.4 Influencia literaria

La búsqueda de explicaciones y la descripción narrativa de la realidad se descubre de muchas maneras. Para algunos críticos de la obra kapuścińskiana se trata de una especie de Nuevo Periodismo. Otros la denominan No-ficción creativa, periodismo mágico o periodismo literario. Kapuściński llamaba a sus escritos, “textos”. En una entrevista con Stanislaw Beres, el autor expresó:

“No me preocupa en absoluto qué género literario va a ser éste. Simplemente quiero escribir un texto que, según mi parecer y mi experiencia, sea el más cercano y el más fiel a lo que me rodea. Cómo será clasificado y qué nombre le den es ya asunto de los críticos y de los investigadores, no mío”[12].

A pesar de las críticas que ha recibido por excluir nombre y fechas, confundir el orden de los hechos y eliminar datos de la historia, entre otras cosas, la obra de Kapuściński no fue creada con el propósito de ser una guía histórico-periodística. Incluso, en una de sus entrevistas grabadas en El mundo de hoy, el periodista expresa que los meros datos son cosas que siempre evitó al escribir y que los lectores que solamente van en busca de ello  tendrían que acercarse a una biblioteca o hemeroteca, y no a sus libros.

“Hubo personas que con sus mejores intenciones me aconsejaban que cambiase de manera de escribir, que me lanzase a la aventura y el sensacionalismo. Fiel a mí mimo, rechacé aquellos consejos, con la confianza de que un día acabarían surgiendo lectores dispuestos a reconocer este tipo de literatura. Sabía que mis textos se salían de lo acostumbrado, que no encajaban en el reportaje clásico y tampoco en el relato clásico. Era consciente de que el lector no estaba preparado para algo así, pues toda novedad resulta difícil de aceptar” Kapuściński (2004: 26).

Argumentaba que las historias plasmadas en sus obras eran resultado de lo «viajado» y no invenciones de su imaginación. “Siempre he intentado crear un nuevo género literario: algo que no fuese el reportaje típico pero que al mismo tiempo tampoco fuese ficción […] mis esfuerzos van dirigidos hacia una «ensayización» del reportaje” Kapuściński (2004: 83). Incluso las técnicas y los análisis donde describe las causas y razones detrás de los hechos que cubre, se asemejan más a las técnicas empleadas en los ensayos literarios que al periodismo. Por una parte, no creía en hacer entrevistas a sus interlocutores y los apuntes que tomaba en su bloc de notas eran mínimos. En lugar de grabar o escribir las conversaciones que mantenía con sus sujetos, prefería captar la esencia del lugar, del momento. Sin embargo, como parte de su metodología narrativa, con frecuencia atribuye pensamientos y emociones a sus sujetos sin haberlos entrevistado formalmente.

Aucoin (2001: 2) recoge en su artículo un ejemplo de cómo periodista inmerso en la realidad de sus sujetos durante varios años, Kapuściński se atrevió a presentar hechos y plasmar emociones desde el punto de vista de estas personas tomado de una de sus obras cumbre. “El emperador, sin embargo, no escuchaba los quejidos aristocráticos ni los susurros de la universidad, ya que creía que todos los extremos son dañinos e innaturales[13].”  Podemos asumir que esta es una muestra de cómo Kapuściński adoptó la postura de narrador omnisciente que ofrece análisis de la realidad que observa sin necesariamente atribuírselo a nadie. Construye metáforas a base de estas descomposiciones que compone partiendo de fragmentos de su collage. La esencia de esta recolección son trocitos de hechos que ha investigado, evidenciado y escuchado de historias que le cuentan sus sujetos.

Otra de sus singulares técnicas literarias es el punto de partida que elige para dar comienzo a sus textos, basada siempre en un pequeño detalle. En El emperador, por ejemplo, empieza mencionando el pequeño perro de raza japonesa que le pertenecía a Haile Selassie. Desde este determinado fragmento de la realidad de la corte imperial, el perro del emperador de Etiopía cobra especial importancia y sirve para iniciar una reflexión generalizadora. “En todos y cada uno de mis textos he intentado descubrir, captar y reflejar el quid, la esencia del acontecimiento, del fenómeno o de la realidad que describo” Kapuściński (2004: 15). Más que adentrarse en un género literario en particular, la obra de  Kapuściński intentaba profundizar e iniciar un punto de reflexión para el lector. Partiendo de una sólida base documental prescinde de la prosa periodística convencional sin la necesidad de proporcionarle al lector un listado de fechas, personajes y datos exactos, a menos en los casos que son imprescindibles. Su conocimiento poético, por otra parte, traslada a sus seguidores a un mundo de realismo mágico.

“Los riesgos inherentes a tal manera de relatar la historia son grandes, pero este método permite a Kapuściński alcanzar un conocimiento distinto al que proporcionan las técnicas y los procederes del documentalismo ortodoxo. No es ya la veracidad histórica lo que persigue, sino una “verdad poética esencial” destilada a  través de la fabulación” Chillón (1999: 306).

Kapuściński revela su singularidad en su arte reporteril y es precisamente esa sensibilidad poética y literaria frente a los detalles que le permite tejer metáforas universales.

“Ya en la etapa más temprana de su obra es capaz de sacar, de un espacio lleno de riquezas- jaspeado por miles de significados y que embriaga los sentidos de quien entra en contacto con él—, esa cosa «única», esa «insignificancia» sin valor anclada en una «situación» concreta, que informa sobre todo el «proceso» (…) El reportero se fija en las pequeñas anécdotas, en las penumbras, en el jaspeado. A partir de pepitas minúsculas construye el palpitante mundo de sus textos. Y bajo la superficie de la realidad empieza a transparentarse pura poesía” Nowacka y Ziatek (2010: 153).

Merece la pena señalar que más que unir piezas de diferentes géneros literarios y recursos artísticos, el periodismo collage del autor defiende sobre todo una sólida base ética. En su artículo Responsabilidad epistémica y teoría narrativa: el periodismo literario de Ryszard Kapuściński, Aucoin (2001) elige la obra del autor como punto de partida para evaluar cómo la ética periodística y el uso de técnicas literarias entran en juego. Similar a las obras que forman parte del Nuevo Periodismo norteamericano, los textos kapuścińskianos combinan emociones y diálogos internos del autor con reportajes poco documentados sobre personas y eventos reales.

“Su periodismo collage, “rechaza la exposición de meros hechos e informaciones y los modelos convencionales explicativos del periodismo. En cambio, ve la función del periodismo como la comunicación de ´impresiones, ideas y emociones que parten de temas y motivos identificados por el autor y revelados por medio de pequeños detalles de eventos y acciones de personas”[14].

El periodismo collage del autor combina hechos objetivos con simbología, fenomenología y mitología cultural. De acuerdo con la teoría narrativa “cualquier imposición de narrativa es un acto moral que termina siendo ficcionalizado en alguna medida[15]“. Según Aucoin (2001), la obra de Kapuściński va en contra de los estándares de precisión de dicha teoría, ya que utiliza escenas, diálogos internos y externos, personajes compuestos y en ocasiones atribuye pensamientos y emociones a las personas que entrevista.

Según Torres Kumbrian (2009: 19) podemos encontrar algunas similitudes en la metodología que emplea Kapuściński con las estrategias adoptadas por la Escuela de Chicago (1920-1930), que se fundamentaba en la concepción teórica del interaccionismo simbólico. El ejercicio investigador, rechaza el distanciamiento del objeto de estudio, aunque la distancia aparece posteriormente en un texto reflexivo.  Dicha teoría se sitúa dentro del paradigma interpretativo y en el caso de Kapuściński es evidente por medio de sus análisis del sentido de la acción social desde la perspectiva de sus interlocutores. Este paradigma concibe a la comunicación como una producción de sentido dentro de un universo simbólico determinado.

Su voz de narrador omnisciente construye metáforas de la realidad y ofrece análisis sin asignarlos necesariamente a nadie. Parecen ser pensamientos y reflexiones propias del autor.

“Tepotzotlán, Monte Albán, Machu Picchu: la religión de los indios frente a la católica. La suya exigía espacios abiertos, escenarios monumentales; la nuestra se asocia con aglomeración, densidad, personas apiñadas, sudorosas y tensas. La religión de ellos: el hombre en medio de un panorama infinito, el ancho cielo, la tierra y las estrellas. En un espacio así, la multitud desaparecía, se fundía con el paisaje universal; en esa gigantesca extensión natural la muchedumbre no podía aniquilar al individuo, la persona podía estar con Dios a solas, sentirse libre  y unida a la grandeza sobreterrenal. Su arquitectura se limita a la geometría más simple. Ningún detalle distrae la atención. La vista se pierde en el espacio. Aquí, aglomeración y estrechez; allí, libertad e infinitud; aquí, una muralla que limita; allí, un paisaje ilimitado” Kapuściński (2004: 164-165).

El autor crea situaciones en las que su presencia pasa desapercibida y sus interlocutores se presentan con una naturalidad cotidiana. Esto le otorga una ventaja a Kapuściński para descifrar lo que dicen estas personas y como lo dicen. “El paradigma cualitativo le permite describir e interpretar sensiblemente la vida social y cultural de las otredades. El autor ejerce de fenomenólogo dirigido a entender las singularidades sociales y culturales desde las propias perspectivas de los otros” Torres Kumbrian (2009: 21-22). El elemento más característico del periodismo de Kapuściński es, sobre todo, su propia expresión penetrante, analítica y tan presente en cada una de sus historias. En El mundo de hoy (2004: 13) el autor expresó: “En todo lo que hago intento hablar con mi propia voz, una voz personal, amortiguada. No sé gritar”.

Sus descripciones detalladas sobre el clima, los insectos, las expresiones de las personas y el olor de las calles en África ofrecen al lector una realidad más allá de los meros datos periodísticos. En El emperador, por ejemplo, se alternan pasajes escritos utilizando esta voz omnipresente con monólogos  y declaraciones de sus entrevistados. Kapuściński nunca deja a su lector cuestionando aspectos de la metodología que emplea para redactar, sino que constantemente explica y detalla el proceso reporteril que lleva a cabo para documentar la información que relata. “Su omnipresencia es una pieza clave de la epistemología del periodismo de Kapuściński y el establecimiento de su creatividad[16]“.

4. Conclusión

No cabe dude que el reportero y escritor polaco de no-ficción cultivó un género difícil de clasificar. Para efectos de este trabajo le hemos llamado periodismo collage, ya que combina una amalgama de disciplinas y técnicas de diversos campos. Algunas de ellos son las introspecciones biográficas del pasado en la que se evidencia siempre la experiencia polaca, sus reflexiones íntimas, estados de ánimo y observaciones que proveen un acercamiento más humano y menos mediático de la realidad que observa.

Dos de las principales influencias interdisciplinarias del autor son la poesía y fotografía, dos de sus pasatiempos artísticos y canales por los cuales Kapuściński captaba la multidimensionalidad de la realidad. En ambos el periodista subraya pequeños detalles y capta temas de oposición que siempre llamaron la atención.

La historia constituye otra de las principales influencias del autor, ya que fue formado bajo un modelo de la escuela francesa de Les Annales que construye una historia basada también en pequeños detalles y que provee una mirada analítica del pasado, presente y futuro con un mensaje universal sobre la historia. Kapuściński está influenciado además por el género de ficción política y su narrativa a menudo construye historias y perfiles de personajes políticos influyentes del siglo XX.

Las ciencias sociales también ocupan un lugar importante en el collage periodístico del autor. Su metodología de observación social participativa demuestra un afán por la etnografía, la antropología, sociología y hasta la filosofía. La narrativa kapuścińskiana también emplea elementos visuales propios de la cinematografía, otro de los trozos visuales de su collage. Ciertos materiales documentales y técnicas como la Rashōmon, desarrollada por el cineasta japonés Akira Kurosawi y en la que se evidencia la multiplicación de puntos de vista, están presentes en la obra del autor. La influencia del cine también se evidencia en la obra del autor por medio de su narración cohesionada, el uso de diversos planos narrativos, el zoom y por último, su voz narrativa omnipresente que asemeja una voz en off, otra técnica cinematográfica.

Por último, no cabe duda que la literatura ocupa una gran influencia en la obra kapuścińskiana. Su narrativa no es propiamente periodística ya que a menudo excluye nombres y fechas y evita cronologías. Asimismo, el autor emplea otras técnicas literarias como la atribución de pensamientos a sus personajes sin haberlos entrevistado formalmente, la construcción de metáforas y el punto de partida enfocado siempre en un pequeño detalle que sirve para profundizar y reflexionar sobre una realidad universal. El género que desarrolla también se asemeja más a la literatura que al  periodismo ya que emplea fabulaciones y realismo mágico a sus crónicas.

El marco teórico por el que hemos optado ha sido la fenomenología y la hermenéutica de Heidegger, ya que entendemos que el periodismo collage que desarrolla el autor se caracteriza sobre todo por la combinación de emociones y diálogos que sirven para describir e interpretar personas y eventos reales. La responsabilidad ética del autor, sin embargo, está siempre presente en su obra ya que por medio de su hermenéutica, provee un espacio para que el lector pueda llegar a sus propias conclusiones sobre los reportajes y la realidad que se describe.

 5. Bibliografía

Aucoin, J. (2001). Epistemic Responsibility and Narrative Theory: The Literary Journalism of Ryszard Kapuściński. Recuperado (mayo 2007), de (http://jou.sagepub.com)

Bulmer, M. (1984). The Chicago School of Sociology: Institutionalization, Diversity, and the Rise of Sociological Research. Chicago: University Press.

Chillón, A. (1999). Literatura y periodismo: una tradición de relaciones promiscuas. Barcelona: Editorial Bellaterra.

De Lara González, A. & Navarro Maillo, F. (2010). La historia contada en imágenes: de Kapuscinski al fotoperiodismo. Cuaderno de Comunicación Ryszard Kapuscinski. No. 2. Universidad Miguel Hernández. Compobell, S.L., Murcia, p. 85.

García Castilla, F.J. (2009). Ryszard Kapuscinski como traductor de significados sociales y políticos. Cuaderno de comunicación Ryszard Kapuscinski. No. 1. Universidad Miguel Hernández. Compobell, Murcia, p. 68.

Garza, J. (2003). “Ryszard Kapuściński, Viaje al testigo del (tercer mundo)”. Claves de Razón Práctica, no. 136, 2003, p. 58.

Johnson, P. (2010). Periodistas e historiadores, Revista Periodismo Literario, p. 17.

Kapuściński, R. (2004). El mundo de hoy: autorretrato de un reporter. Barcelona: Editorial Anagrama

Kapuściński, R. (2008). Poesía completa. Madrid: Bartleby Editores.

Gomis, L. (1989). «El emperador y el periodista», La Vanguardia. 24-4, 1989, p. 5.

Platt, J. (1983). The Development of the Participant Observation. Method in Sociology: Origin Myth and History, Journal of the History of the Behavioral Sciences, 19, 4: 379-393.

Nowacka, B. & Ziatek, Z. (2010) Kapuscinski Una biografía literaria. Bibliópolis: Madrid.

Torres Kumbrian, R.D. (2009). Kapuscinski o la evolución social de la otredad en statu nascendi. Cuaderno de Comunicación Ryszard Kapuscinski. No 1. Compobell, S.L. Murcia, pgs. 15-26.

Vidich, A & Lyman, S. (1994). Qualitative Methods: Their History in Sociology and Anthropology, En: Denzin, N. y Lincoln, Y. Handbook of qualitative research. Thousand Oaks, CA: Sage. 23-59.

6. Notas


[1] Dos años más tarde se publicaría  Ébano, una obra, que, aunque escrita y no fotografiada, se considera un complemento de la experiencia africana del autor.

[2] Sin autor (2009). La mirada de Kapuscinski sobre África inmortalizada. Documento consultado en octubre de 2011, de http://www.fotos.com.es/2009/12/30/la-mirada-de-kapuscinski-sobre-africa-inmortalizada/

[3] DE LARA GONZÁLEZ, A. & NAVARRO MAILLO, F. (2010). La historia contada en imágenes: de Kapuscinski al fotoperiodismo. op. cit., p. 84. (Cita personal de R. Kapuściński recogida en una entrevista con Román Piña, 2003).

[4] NOWACKA, B. & ZYGMUNT, Z. (2010) Kapuscinski Una biografía literaria, página 344.

[5]  Ibid., p. 346.

[6]  KAPUŚCIŃSKI, R. (2008). Poesía completa, p. 217.

[7] Cita tomada del Prólogo de Poesía completa, redactada por Abel A. Murcia Soriano, p. 10.

[8] NOWACKA, B. & ZYGMUNT, Z. (2010) Kapuscinski Una biografía literaria, op. cit., p. 299.

[9] KAPUŚCIŃSKI, R. (2002). Los cínicos no sirven para este oficio: sobre el buen periodismo. Editorial Anagrama, Barcelona, S.A. p. 58.

[10] NOWACKA, B. & ZIATEK, Z. (2010) Kapuscinski Una biografía literaria, p. 143.

[11] NOWACKA; B. & ZIATEK, Z. (2010) Kapuscinski Una biografía literaria, página 272.

[12] Ibid., p. 351.

[13] AUCOIN, J. (2001) Epistemic Responsibility and Narrative Theory: The Literary Journalism of Ryszard Kapuscinski. Journalism 2001; 2; 3.

[14] CONNERY, T.B. (2001) A Sourcebook of American Literary Journalism: Representative Writers in an Emerging Genre. Esta cita aparece en el artículo Epistemic Responsibility and Narrative Theory: The literary Journalism of Ryszard Kapuscinski de James L. Aucoin, página 6.

[15] AUCOIN, J. (2001) Epistemic Responsibility and Narrative Theory: The Literary Journalism of Ryszard Kapuscinski, p. 8.

[16] Cita de Ágata Orzeszek (2004) en KAPUŚCIŃSKI, R. El mundo de hoy, p. 11.

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Breve currículum de la autora

Sarah V. Platt (San Juan, 1982) es Licenciada en Antropología y Sociología por la Northeastern University de Boston, Massachusetts, EE.UU. Posteriormente completó un máster en Periodismo de la Universidad de Barcelona y la Columbia University de Nueva York. Desde 2006 trabaja como lectora en la Universidad del Turabo (Puerto Rico), impartiendo clases de escritura de ensayos e investigación, en inglés y castellano. En 2009 fue Becaria del Ministerio de Educación de España. Actualmente cursa su tercer año de doctorado en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Navarra y está completando una instancia de investigación en la Universidad de Wrocław (Polonia) como parte de la mención del doctorado europeo, donde también ejerce como lectora.

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Forma de citar este artículo en las bibliografías

Sara V.Platt (2012): “El periodismo collage de Ryszard Kapuscinski”, en Miguel Hernández Communication Journal, 3, páginas 3 a 19. Universidad Miguel Hernández, UMH (Elche-Alicante). Recuperado el __ de ____________ de 20__ de: http://mhcj.es/2012/02/28/sarah_platt


  1. […] Konarska una exposición más animada fue la influencia en el reporterismo polaco del gran autor Ryszard kapuscinski. Es de sobra sabida la estrecha relación que mantienen las universidades de Elche y Worclaw en […]

  2. […] Es complicado distinguir en cual de sus vertientes destacó más Kapuściński. Practicaba un periodismo collage, su poesía, fotografía y literatura gozaron de un tremendo éxito, como es el caso de El […]

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