Miguel Hernández Communication Journal | nº 4 | Año 2013

La evolución ideológica de Kapuscinski a la luz de su obra

In MHCJ nº 2 (2011) on 17 junio, 2011 at 11:04

Dda. Amelia Serraller Calvo

Universidad Complutense de Madrid

MHCJ nº2 | 2011 | 06-19 (pdf)

La evolución ideológica de Ryszard Kapuściński a la luz de su obra [1]

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The ideological evolution of Ryszard Kapuściński  in the light of his work

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Dda. Amelia Serraller Calvo

Investigadora en formación del Departamento de Filología Románica, Filología Eslava y Lingüística General. Universidad Complutense de Madrid.

amelia.serraller@pdi.ucm..es

Resumen: El año 2010 ha sido revolucionario para la recepción de la obra de Ryszard Kapuściński. Mientras en Polonia salía a la venta en marzo la polémica biografía de Artur Domosławski, en España la crítica se hacía eco de la edición de Cristo con un fusil al hombro, escrita en 1975 por “el reportero del siglo” y rescatada ahora por Anagrama. Aunque en Kapuściński Non-Fiction (traducida al español y publicada el pasado mes de noviembre) Domosławski cuestiona distintas facetas del que fuera su maestro, una de las más importantes es justamente su simpatía por los guerrilleros latinoamericanos. En España, Arcadi Espada ha participado activamente en ese debate, que ha servido de preludio para una revisión más amplia de la figura del historiador y periodista.

 Claves: Terrorismo; utopía; compromiso político; comunismo; desencanto.

 Abstract:: 2010 has been a revolutionary year for the reception of Ryszard Kapuściński’s work. Meanwhile in Poland the polemical biography by Artur Domosławski came into light in March, critics in Spain popularized Christ with a rifle on his shoulder, written in 1975 by “the reporter of the century” and now rescued by Anagrama. Even though in Kapuściński Non-Fiction (translated into Spanish and published in November) Domosławski calls into question different aspects of his former master, his sympathy for the Latin American guerrilla fighters is precisely among the most important ones. In Spain, Arcadi Espada has taken an active part in this debate, which served as a prelude to further revision of the figure of the journalist and historian.

 Keywords: Terrorism; utopia: political commitment; communism; disappointment.

Sumario: 1. Introducción. 2. Metodología. 3 Contextualización. 4. Una obra sobre la guerrilla: análisis de Cristo con un fusil al hombro. 5. Discusión. 6. Conclusión. 7. Bibliografía. 8. Notas.

Summary: 1. Introduction. 2. Methodology. 3.Contextualization. 4 A work about the guerrilla movement: an analysis of Christ with a Rifle on his Shoulder. 5. Discussion. 6. Conclusion. 7. Bibliography. 8. Notes.

1. Introducción

El presente artículo está dedicado a la primera parte de la obra del periodista y escritor polaco Ryszard Kapuściński (Pińsk, 4 de marzo de 1932-Varsovia, 23 de enero de 2007). Antes de escribir sus libros más reconocidos internacionalmente, Kapuściński era un reportero experimentado y prestigioso en Polonia. Fuera de su país natal, sin embargo, sus inicios no han sido apenas estudiados. La aparición en marzo de 2010 de la biografía de Artur Domosławski Kapuściński Non Fiction, editada en castellano en noviembre de 2011, cuestiona distintos aspectos de la vida y de la producción literaria de nuestro objeto de estudio. En lo que respecta a aspectos como su compromiso ideológico y su postura ante las guerrillas en Latinoamérica, el lector no polaco cuenta con pocos elementos de juicio para participar de manera activa en el debate que propone el biógrafo.

La publicación en febrero de 2010 de la traducción al español de Cristo con un fusil al hombro no ha hecho sino incrementar la actualidad del tema, además de paliar en cierta medida la escasez de referencias. De todas formas, si exceptuamos su primer libro, La jungla polaca (1962, editado en castellano en 2008), el primer Kapuściński no ha sido traducido a ningún idioma.

A lo largo de su biograf’ía y de distintas columnas publicadas en prensa, Domosławski (2005 y 2008) presenta las siguientes hipótesis: el que fue su mentor era un hombre profundamente de izquierdas, hasta el punto de apoyar a los guerrilleros y justificar el uso de la violencia. Pasados los años, el reportero evoluciona y critica a sus herederos, los miembros de Al Qaeda. Con todo, su visión de un mundo sin buenos ni malos es también políticamente incorrecta. Así que la popularidad de Kapuściński radica según el biógrafo en una gran paradoja: gusta tanto a los lectores porque no entienden su mensaje.

Esta interesante hipótesis deja de lado aspectos relevantes en la trayectoria del escritor: la repercusión de Kapuściński ha estado siempre ligada a su capacidad para generar debate. Como veremos a continuación, fue con una polémica como se dio a conocer en Polonia, una de las muchas que ha habido en su país natal y en el extranjero (pensemos por ejemplo en la discusión acerca de si El Emperador es o no es una alegoría del gobierno comunista de Edward Gierek, o en las manifestaciones a favor de Haile Selassie protagonizadas por los rastafaris y la nobleza etíope durante la representación de la adaptación teatral de El Emperador en Londres).

Decía Oscar Wilde en El retrato de Dorian Gray (1951: 87) que “peor que el que se hable mal de uno, es que no se hable”. Una frase lapidaria, como las que tanto apreciaba nuestro objeto de estudio, que se ajusta como anillo al dedo a la vida y obra del reportero polaco. Y es que si hacemos un recorrido por la trayectoria del periodista, veremos que ésta nunca ha suscitado indiferencia. De hecho, la capacidad para generar controversia es precisamente una de las claves de su éxito, en Polonia primero, y en el mundo anglosajón después.

 2. Metodología

 Hay pocos casos en que la vida de un autor esté hasta tal punto imbricada con su obra. Así, Kapuściński aparece desdoblado en sus crónicas, sea como narrador, personaje, o en calidad de ambos.

En consecuencia, conocer la biografía del escritor e historiador es imprescindible no sólo para contextualizar su producción literaria, sino también para interpretarla.

El corpus de esta investigación comprende las fuentes primarias y secundarias (biografías, columnas, artículos y reseñas) en polaco, ruso, español e inglés. Lenguas que no han sido elegidas al azar: la materna es la única que recoge la obra en su totalidad; el ruso, testimonio de la importancia de la URSS en la trayectoria vital y en la evolución ideológica del au-tor. En cuanto al castellano, Kapuściński mantuvo una relación estrecha con Latinoamé-rica y cuenta con un gran número de lectores hispanohablantes. Su estilo literario ha si-do emparentado con el realismo mágico (Hochschild, 1994; Nowacka, 2004) y entre 2001 y 2004 colaboró con la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano desempe-ñando una importante labor docente. Finalmente, su proyección internacional comienza con las buenas críticas que cosecha su primer libro traducido al inglés (The Emperor, 1983).

Como marco teórico hemos optado por la estética de la recepción. La llamada Escuela de Constanza preconizaba ya a finales de los años sesenta que sólo con la lectura cobran sig-nificado los textos, al tiempo que cada lectura enriquece y renueva su sentido. Así, según Jauss (1976: 168) “la historia de la literatura es un proceso de recepción y de produc-ción estética que se realiza en la actualización de textos literarios por el lector receptor, por el crítico reflexionante y por el propio escritor nuevamente productor”.

Este paradigma se puede aplicar al reportaje, género en el que contamos con las mismas variables: el autor, el público receptor y la crítica. De hecho, en Polonia la obra de Kapuściński se adscribe a la llamada literatura faktu (una traducción literal sería “literatura de un hecho”, casi como el término inglés faction) que en castellano se denomina perio-dismo literario.

El modelo de Hans Robert Jauss distingue entre recepción pasiva, reproductiva y productiva. El foco de la presente investigación está la recepción reproductiva, es decir, las publicaciones dedicadas a  Kapuściński. Con todo, no se han obviado los otros dos aspec-tos: la consulta de las ventas de sus libros, los blogs, los foros y comentarios de los in-ternautas nos ha proporcionado una información valiosa sobre la recepción pasiva, mientras que las alusiones a los herederos y a las obras inspiradas en el escritor polaco sirven de testimonio de la productiva.

3. Contextualización:

3.1. Los inicios de Kapuściński

En su juventud, además de boxeador y promesa del fútbol, Ryszard Kapuściński era poeta. Sus primeras publicaciones fueron aparecieron en 1949 por el semanario Dziś i jutro. El autor, que tiene entonces diecisiete años, es miembro, como tantos otros, de las juventudes comunistas polacas (Związek Młodzieży Polskiej). En medio del espíritu dinámico, de reconstrucción del país que ha sido devastado por la Segunda Guerra Mundial, cursa el último año en el Instituto Stanisław Staszic de Varsovia y está a punto de conseguir su primer trabajo fijo en un periódico, por supuesto.

Precisamente en su instituto se celebra un debate sobre poesía. Los estudiantes discuten sobre cinco poemas de sendos autores, con el fin de encontrar entre ellos un modelo a seguir. Del acto se hizo eco la revista Odrodzenie. Lo sorprendente de todo ello es que entre los autores escogidos estuviera Kapuściński. Así, además de Vladimir Mayakowski, epítome del poeta comprometido con el socialismo, y dos pesos pesados de la poesía polaca, Kazimierz Wierzyński y Konstanty Ildefons Gałczyński, se analizó un poema del joven aprendiz, Manzanas rosadas (Różowe jabłuka). Éste salió lógicamente perjudicado de la comparación con un gigante como Mayakovski, pero la crítica se centró curiosamente en el contenido ideológico de su poesía, en el hecho de que “no acentúa con fuerza su filiación política, como lo hizo Mayakovski”.[2]    

Así, el hecho de que el futuro reportero cultivara entonces la corriente dominante del realismo socialista no le reportó en ese momento grandes alabanzas. De esta manera, por primera vez se pone de manifiesto una de las constantes kapuścińskianas, justamente la que hemos escogido como hipótesis principal: su obra ha contado siempre con una importante difusión, gracias a la controversia que genera.

Por otra parte, aquel encuentro poético no fue sólo el pistoletazo de salida para la recepción reproductiva de la obra de Ryszard Kapuściński en su país, sino también el de otro tipo de acogida más interesante, la productiva. Y es que el debate sirvió de inspiración al gran escritor y director de cine Tadeusz Konwicki, que lo incorporó en la trama de su novela En la obra (Przy budowie).

En ese mismo año entra a trabajar en la redacción de Sztandar Młodych y se matricula en la Universidad de Varsovia. Sztandard es un periódico que emula al Konsomolskaya Pravda soviético, pero también una auténtica fábrica de reporteros, entre ellos, además de Kapuściński, Krzysztof Kąkolewski y Jerzy Urban. Además, el puesto del primero incluía las tareas de mensajero, y gracias a estas funciones pudo conocer personalmente a varios de los escritores consagrados que habían sobrevivido la guerra, como Maria Dąbrowska, Zofia Nałkowska, Leopold Staff o Julian Tuwim.

En 1951 cruzó por primera vez la frontera para cubrir en Berlín Oriental el Encuentro de los Jóvenes Soldados por la Paz, aprovechando la circunstancia para recorrer la RDA. Inmediatamente después publicó su primer gran reportaje, que se subdivide en dos ciclos recogidos por Sztandard Młodych: el primero lo compuso en solitario y el segundo lo coescribió con Stefan Skrobiszewski.

Como se puede ver, el Kapuściński viajero alumbra al Kapuściński reportero. Ambos estiran al máximo sus estancias en el extranjero, otra constante en su vida. Con todo, el viaje al país vecino es un hecho tan excepcional como aislado, ya que no se repetirá hasta que en agosto de 1956 sea enviado a Kiev con motivo del Congreso Mundial de la Federación de las Juventudes Democráticas. Esta vez, la estancia dura una semana y es la segunda de la serie de cuatro encuentros de jóvenes comunistas, que se completan con los de Varsovia de agosto de 1955  y de Moscú del verano de 1957. De todos ellos, el viaje iniciático a Berlín fue el único merecedor de un reportaje.

Por eso mismo, el primer gran hito en la trayectoria profesional del periodista e historiador es la publicación en 1955 de su columna Esto también es verdad sobre Nowa Huta (To też jest prawda o Nowej Hucie). Una vez acabada la carrera de Historia, Kapuściński vuelve a la redacción de Sztandard Młodych, que está en plena metamorfosis. Ahora la directora es Irene Tarłowska, y la línea editorial es distinta. Muerto Stalin, se publican artículos que dan testimonio del incipiente deshielo político, como los artículos sobre jazz de Krysztof Kąkolewski o las críticas de cine de Agnieszka Osiecka.

En medio de esa tímida apertura aparece en Nowa Kultura el Poema para adultos (Poemat dla dorosłych, 1955) de Adam Ważyk,. En él, su autor denuncia las terribles condiciones en las que los habitantes de Cracovia construyen el barrio de Nowa Huta, uno de los símbolos de la propaganda comunista. El escándalo es mayúsculo, y Kapuściński es enviado al lugar de los hechos. De él se espera que desmienta todas las afirmaciones de Ważyk, máxime cuando había alimentado el mito con un poema, Zetempowcy (1950, Los de la ZMP, siglas de las juventudes comunistas).   

Ante este dilema, el joven reportero hizo justamente lo contrario: confirmó las revelaciones de Ważyk, con el que sólo disentía en un punto: para él, era imprescindible poner de relieve la dignidad del trabajador, que además necesitaba tener la moral alta para levantar un barrio con sus propias manos.

Ello no es óbice para que Esto también es verdad sobre Nowa Huta desencadene un revuelo mayúsculo, que obliga a su autor a camuflarse durante tres días como uno de los obreros cracovianos, mientras que la directora de la publicación y el censor de la misma son cesados de su cargo. Sin embargo, es tan grande la difusión del escandaloso texto, que la dirección del partido entiende que la única opción para restituir su imagen pasa por admitir la realidad. Así, Tarłowska y Adamczyk recuperan sus puestos y el reportero puede salir de la clandestinidad. Lo hace por la puerta grande, ya que en 1956 recibe su primer gran premio, la Cruz de Oro al Mérito.

Este incidente está analizado al detalle en el magnífico trabajo de Beata Nowacka y Zygmunt Ziątek Kapuściński: una biografía literaria, donde se demuestra que la columna del escritor y periodista sirvió de inspiración a otro reportaje famoso de la misma época, Zambrów espera al socialismo, (Zambrów czeka na socjalizm) de Jerzy Ambroziewicz y Ryszard Wiśniowski.

Además, el autor polaco era muy consciente de la importancia de este momento, que marca una nueva etapa en su obra. Es entonces cuando el autor toma conciencia de la fuerza de la palabra escrita, adoptando la postura del intelectual comprometido. Así lo explicaba él mismo en El mundo de hoy, Kapuściński (2004: 25):

“Aquella experiencia me insufló moral. Me hizo ver que escribir era arriesgarse, y que, en el fondo, no importaba tanto el hecho en sí de que se publicara un trabajo, como las consecuencias que se seguían. Cuando uno opta por describir la realidad, su escritura influye sobre esa realidad.”

De hecho, el salto cualitativo de Kapuściński, se debe a la preocupación de la directora, Irene Tarłowska, por sacar del país a su joven colaborador para que no se meta en más líos. Recordemos que esa atmósfera revisionista que trajo el deshielo tuvo un sangriento reflejo en la RDA, Polonia y Hungría: primero estalló la sublevación de 1953 en Alemania del Este, luego el junio de 1956 de Poznań, y finalmente la Revolución húngara de otoño del mismo año. Así que su jefa mandarlo fuera del Bloque del Este, a la India, a donde viaja en septiembre de 1956.

A la vuelta de la India debe modificar el itinerario previsto, debido a que el Canal de Suez está siendo bloqueado. Aterriza accidentalmente en Kabul, donde es retenido por carecer de visado. De forma que la visita es doble y la cosecha también, porque la aventura le inspira dos series de reportajes: El camino por Afganistán (Droga przez Afganistan) y La India de cerca (India z bliska). Ambos aparecen entre diciembre del 56 y marzo del 57 en las páginas de Sztandard Młodych. En este punto podemos apreciar una nueva constante en la obra del maestro: sacar partido de los contratiempos, máxime cuando un viaje puede dar fácilmente para varios.  

De estas primeras grandes estancias y del desconcierto que le produjo el encuentro con otras culturas muy diferentes a la suya, especialmente la china, el inquieto reportero deja constancia en Viajes con Heródoto, una vuelta a su juventud que es un canto al arte de viajar y de escribir sobre ello.

Volviendo a la atmósfera que se vivía en Polonia durante la segunda mitad de los cincuenta del siglo pasado, los temores de su jefa eran más que fundados. Así, el nuevo comité de redacción elegido democráticamente por los trabajadores de la misma es disuelto y sustituido por otro impuesto. Como muestra de repulsa, el grueso de la redacción del periódico, con Kapuściński entre ellos, abandona Sztandard Młodych en marzo de 1958  El joven periodista encuentra trabajo en la Agencia Polaca de noticias (PAP o Polska Agencja Prasowa). A finales de año decide compaginar dicha tarea con la de reportero de la sección nacional de la revista polaca Polityka.

3.2. Kapuściński, testigo del fin del colonialismo en África

La primera incursión del escritor y reportero en África se produjo entre diciembre de 1959 y enero de 1960. Su base era entonces Ghana, aunque visitó además Dahomey (actual Benín) y Níger.

En esos años compaginaba sus viajes con su trabajo para Polityka, para la que recorría la provincia polaca escribiendo también reportajes. Esta concomitancia le ayuda a mirar con otra perspectiva a su propio país, encontrar lo que éste tiene de sorprendente e insólito. De hecho, su obra es testimonio de un curioso trasvase, de un contraste buscado para encontrar una nueva óptica: Kapuściński nos muestra lo extraordinario de su propio entorno y el día a día en culturas exóticas.

Esta paradoja se pone de manifiesto en las referencias a Polonia que salpican su obra, que a medida que viaja es comparada con distintos países de diferentes continentes. Aunque esta operación se hace explícita en La jungla polaca, subtitulada Historias aventureras (Historii przygodne). Un motivo que le induce a adoptar esta perspectiva es la conciencia de su público. El lector modelo que tiene en mente Kapuściński es polaco hasta la segunda mitad de los ochenta del siglo veinte. Y si pensamos en sus grandes obras, hasta principios de los noventa con la redacción de El Imperio.

La obra de Kapuściński es como una pirámide escalonada de peldaños superpuestos. Así, sus viajes a la Asia milenaria fueron una escuela para manejarse en culturas muy distintas en las que la barrera lingüística era casi insalvable. Además, la lejanía aumenta los imprevistos del viaje, pero el periodista se crece ante la adversidad y convierte las dificultades en oportunidades: sea para conocer nuevos parajes, sea para salpimentar sus reportajes. Otra reflexión que hace es la importancia de la preparación, de la lectura previa a la investigación en el terreno, para poder penetrar en otras civilizaciones.

Gracias a estas experiencias el reportero sabe manejarse en África. ¿Pero cuál es ahora el reto, y cuál la conclusión extraída?

Ahora Kapuściński es el corresponsal de la PAP para todo el continente, una tarea que asusta por su envergadura y por la escasez de los medios. Pero el reportero no deja que las circunstancias lo abrumen: la magnitud de la tarea le sirve de acicate para estar constantemente viajando de un país a otro. La actividad incesante alivia el peso de la soledad, haciendo más difícil sentir la nostalgia y el peso de la rutina.

Nuestro objeto de estudio afina su olfato y confía más en su criterio, volviéndose más osado: de esa manera logra la exclusiva mundial del golpe de Estado en Zanzíbar en enero de 1964. Ya que el azar le ha enviado a África en pleno ocaso del colonialismo, es consciente de que la Historia avanza ante sus ojos, y que la puede narrar in statu nascendi. El periodismo, si capta el presente, puede quedar como testimonio de incalculable valor, además de ser un avance del porvenir.

Sus siguientes obras, inéditas en España, están dedicadas a África: Czarne gwiazdy o Estrellas negras, Gdyby cała Afryka o Si toda África, publicadas en 1963 y 1969, respectivamente. La primera es el compendio de la revisión de dos series, Ghana desde cerca y El Congo desde cerca,(Ghana z bliska y Kongo z bliska), a las que se ha añadido el reportaje Hotel Metropol, que apareció por separado en el semanario Współczesność. La segunda está compuesta a partir de las crónicas que Kapuściński ha enviado a la agencia y a Polityka a lo largo de sus años de corresponsal.

Ninguna de estas obras alcanza una gran difusión, pero demuestran la fascinación que siente su autor por los procesos revolucionarios, así como por la emancipación del continente olvidado. En él el reportero acierta a encontrar su lugar en las tertulias de los bares de Dar es-Salaam, donde se reúnen los políticos independentistas en el exilio. Así, teje una red de contactos entre los futuros líderes africanos, viejos conocidos suyos. Como muestra de su adaptación, el periodista es uno de los personajes que pueblan el Hotel Metropol, en su primer autorretrato literario.

De su labor africana le apartan las graves enfermedades que contrae sucesivamente: en 1962, la malaria cerebral y la tuberculosis, y en 1966 unas extrañas fiebres tropicales. Entre medias ha sido testigo de seis golpes de Estado en Sudán, Algeria, Nigeria, Congo, Guinea y Dahomei, ha cubierto en 1963 la Primera Conferencia Internacional de los líderes del continente negro, (en la que se promulgaron la Carta de África y la Organización de la Unidad Africana) y ha dado la exclusiva mundial de la independencia de Zanzíbar en 1964. Además, ha demostrado un gran olfato político al trasladar su corresponsalía en 1965 de Nairobi a Lagos, es decir, del África Oriental al nuevo hervidero del continente, su flanco occidental.

En África descubre cuál es el límite de sus fuerzas. En aquel continente ha vivido experiencias extremas como la revolución del Congo, (diciembre de 1960-enero de 1961) cuando es condenado a muerte y se salva in extremis gracias a las fuerzas de la ONU.

3.3 El kirguís baja del caballo: la Unión Soviética vista con ojos críticos

El reportero vuelve a su país poco antes de una fecha singular: en 1967 se cumplen cincuenta años de la Revolución de octubre, por lo que se le invita a viajar al gigante soviético y a elaborar el consiguiente reportaje. No está a gusto con la oferta, hasta que el director de la sección internacional de Polityka, Henryk Zdanowski, le convence con el argumento de que tiene una oportunidad de comparar esa parte de Asia con la que ya conoce.

De todas formas, Kapuściński contribuye a ese sutil quiebro en la perspectiva, sabedor de que en la lejana provincia se diluyen las críticas. Son como los colores de la acuarela que se mezclan con el agua de pintoresquismo del Cáucaso.

Además, África le ha hecho consciente de que todo es relativo: la vida en las repúblicas asiáticas sale beneficiada de la comparación con el corazón de las tinieblas.

Por todo ello, la fascinación por civilizaciones que han conservado su Historia milenaria a lo largo de los siglos, pese a sufrir continuas invasiones, redujo en el viajero el impacto del atraso que sufría aquel rincón de Asia.

Evidentemente, la Unión Soviética no es la meca para Kapuściński, circunstancia que sus lectores también detectan, como dejó escrito Beata Sowińska:

“No encontramos en él descripciones innecesarias, ni se pregonan obviedades, ni se repiten imágenes estereotipadas. El autor nos entrega algo fresco, sumamente pintoresco, interesante, y que al mismo tiempo profundiza”[3].

La relevancia de El kirguís baja del caballo (Kirgiz schodzi z konia, 1968), reside igualmente en que incorpora el primer retrato alegórico de la obra de Kapuściński: la crueldad de Stalin se esconde tras la semblanza del gran Tamerlán, igualmente sediento de sangre.

3.4 América Latina: el renacer del sueño revolucionario

Kapuściński arriba al Nuevo Continente en 1967. Aprende rápidamente español, aunque el portugués se le resiste: la comunicación ya no es una barrera.

Su estancia le evita el amargo trago de vivir muy de cerca el dramático desengaño que supuso el fin de la Primavera de Praga, así como la impotencia en la que desembocó el mayo del 68 parisino.

Mientras, Kapuściński vivía en un mundo paralelo desde que aceptara el cargo de corresponsal de la agencia PAP en América Latina en noviembre de 1967, viajando primero a Santiago de Chile. Curiosamente, la enorme popularidad de la que goza el periodista en Polonia debe mucho al interés de su país por esta parte del mundo. Circunstancia que eleva las ventas de sus siguientes libros: la traducción del Diario de Bolivia de Che Guevara, que sirve al reportero de ejercicio para el perfeccionamiento del español y lleva prólogo de Fidel Castro, (Che Guevara – Dziennik z Boliwii, 1969) y Por qué mataron a Karl von Spreti (1970), sobre el secuestro y el asesinato del embajador de la República Federal Alemana en Guatemala. Entre ambas, la tirada inicial alcanza los veinte mil ejemplares, más del doble que la de La jungla polaca.

Ya durante el gobierno de Władysław Gomułka (1956-1970) la Cuba revolucionaria era seguida con gran expectación en Polonia, donde se la percibía como el paraíso del comunismo. La visita de Fidel Castro la República Popular de Polonia n junio de 1972 deja una imagen muy positiva del entonces joven y espontáneo líder, cuya actitud contrasta con la de los políticos locales. Sirva como ejemplo el partido de baloncesto que el líder cubano propone a unos atónitos estudiantes durante un encuentro formal con éstos que habían programado las autoridades. Durante su viaje Castro recorrió distintas ciudades, concretamente Varsovia, Cracovia, Katowice y Gdańsk.

América Latina inspira dos libros más, (para ser precisos, uno y medio) a un Kapuściński que es consciente de la coyuntura. Se trata de Cristo con un fusil al hombro (1975, inmediatamente reeditado en 1976) y La guerra del fútbol  (1978), que acuña el término con el que se designa al sangriento conflicto que enfrentó a Honduras y El Salvador durante la eliminatoria para la Copa del Mundo. Sin embargo, más de la mitad de la obra está dedicada a la descolonización del continente africano, con lo que es de suponer que su autor empleó el cebo de lo latinoamericano para interesar a sus compatriotas en las revueltas que recorrían África.

Con todo, Kapuściński no dejará de visitar intermitentemente el Nuevo Continente, lo que no es óbice para que, una vez abandonada su cuartel general mexicano, pase más tiempo en África. Ése es precisamente otro de los hallazgos del escritor: no dejar completamente de lado un destino, que equivale a un tema en el que se ha profundizado. O lo que es lo mismo, pasados los años, una especialidad más.

4. Una obra sobre la guerrilla: análisis de Cristo con un fusil al hombro

En el panorama internacional de los sesenta y setenta destacan los sucesos iberoamericanos, el enorme potencial de una parte del mundo en la que los gobiernos socialistas de Cuba, Chile y más tarde Nicaragua gozan de un amplio respaldo popular. Se podría hablar incluso de un hervidero ideológico y artístico, puesto que el mundo entero descubre dos nuevas formas de entender el cristianismo y la literatura, la teología de la liberación y el boom del realismo mágico. Kapuściński se encuentra en el meollo de todo ello, con la ventaja de que la tradición de la literatura faktu polaca, que él cultiva, se halla muy próxima a la nueva literatura hispanoamericana.

Cristo con un fusil al hombro está imbuido de esta atmósfera electrizante, y funciona además como un compendio de sus primeros escritos latinoamericanos. Se da pues un curioso caso de intratextualidad: si bien Kapuściński tenía la práctica de publicar primero sus reportajes en prensa a lo largo de números sucesivos del mismo medio, para luego seleccionar los mejores y agruparlos en un libro, el caso de Cristo es un poco distinto. Con él, inaugura otra de sus prácticas predilectas: insertar un texto suyo de considerable extensión que ha aparecido en el mercado editorial anteriormente, acortarlo e incluirlo en un nuevo volumen. Eso es lo que ocurre con Por qué mataron a Karl Von Spreti, un texto autónomo que sacó a la luz la editorial Książka i Wiedza en 1970, que, convenientemente retocado, es uno de los capítulos de Cristo.

El libro que nos ocupa es un mosaico que se subdivide en dos grandes bloques, más una especie de coda final, breve, pero de distinto tema. El primer bloque está dedicado al conflicto palestino-israelí, narrado desde la perspectiva árabe. Consta de los siguientes reportajes: Fedayines, Caín y Abel, Vía Crucis, La batalla de los Altos del Golán. El segundo y más extenso, es el propiamente americano, y está integrado por el capítulo que da título a la obra y otras cuatro narraciones más: El hombre teme a otro hombre, Victoriano Gómez ante las cámaras de la televisión, el ya mencionado Por qué mataron a Karl Von Spreti y Guevara y Allende. Cierra la obra un texto suelto, cuya temática es radicalmente diferente de las anteriores: El primer disparo por Mozambique.

Esta variedad resulta intrigante: ¿por qué esta mezcla de conflictos tan lejanos entre sí? El autor mismo quiere que nos hagamos esta pregunta, porque para despejar cualquier tipo de incógnita se necesita de la reflexión. Con estos saltos nos ofrece un panorama global de un mundo en el que hay varios frentes abiertos simultáneamente. Conflictos que, pese a la distancia geográfica, presentan muchos rasgos en común, se trata de graves injusticias que es urgente reparar, o al menos denunciar.

Pese a que el escritor polaco vive ajeno a los vaivenes que recorrían por entonces Europa, capta el espíritu de esos tiempos de inconformismo y rebeldía y nos trae información de los auténticos protagonistas de este cambio, que son los países que han sido colonizados. De hecho, dichos países se alzan contra la metrópoli, que los vampiriza impunemente. Mediante las revoluciones, la colonia renuncia a su rol de sometimiento cambiando así la percepción y la mentalidad de la metrópoli.

La lucha de los países subdesarrollados por reconquistar la dignidad es el acontecimiento más importante de nuestra época, nos está diciendo Kapuściński. El futuro está en el Tercer Mundo y no en las decadentes culturas europeas. Dentro de esta línea general que recorre todo el libro, la presencia de Mozambique tiene también otra función: al reportero le gustan los anticipos, y crear un vínculo con el lector, al que de esta forma avisa de que no ha dado por concluido el capítulo africana, que de hecho será la dirección dominante que tome su obra inmediatamente posterior. Pensemos en los casos de Un día más con vida, que se publicó tan sólo un año más tarde, de la mitad de La guerra del fútbol y de El Emperador, ambos de 1978.

El escritor y periodista, que a su vez promocionaba su trabajo magníficamente, sabe que con los libros que transcurran en más de un continente contará con un mayor número de lectores y que es posible que los interesados en un país determinado descubran casualmente otra cultura. Asimismo, la abundancia de cambios ayuda a interesar al público, junto a lo vibrante, actual y casi desconocido del tema en la Polonia de entonces. Por todo ello, resulta casi imposible aburrirse con la lectura.

4.1. Los mecanismos de cohesión

Si bien la variedad facilita la tarea al lector, supone un auténtico desafío para el escritor. ¿Cómo hacer inteligible una obra tan dispar? Principalmente, por medio de un lenguaje claro y sencillo, así como la repetición de una serie de elementos.

A Kapuściński le gusta escribir con un estilo diáfano. Para él era casi una cuestión de principios: la dignidad no está sólo en el autogobierno, sino también en el acceso a la cultura. En ese sentido, el reportero polaco era un divulgador incansable de la Historia y la actualidad de los rincones más olvidados de nuestro planeta.

En cuanto a los mecanismos de cohesión, Cristo con un fusil al hombro es todo él un canto a la figura del guerrillero, que es universal, pese a que existan múltiples sinónimos procedentes de distintas lenguas y contiendas, como fedayin, partyzant, maqui o freedom fighter. El futuro de las revoluciones es incierto, pero el guerrillero es el presente. Kapuściński encuentra de nuevo la épica de lo cotidiano en los países en guerra, pero, sobre todo, en la persona que arriesga su vida por un ideal.

Así, Cristo con un fusil al hombro es un poema épico en prosa, una especie de cantar de gesta contemporáneo, que no tiene versos sino cifras, citas, fechas y datos. Como puede deducirse, estos últimos no sólo ayudan a contextualizar la información, sino que imprimen un ritmo a la narración, imbuyéndola además de una sensación de inmediatez, de realidad tangible y fidedigna.

Para acabar con este análisis, cabe decir que uno de los subtemas o hilos conductores de este libro, pero también del conjunto de la obra de Kapuściński, es el motivo de las botas.

De él encontrarán una recopilación exhaustiva de citas en el Cuaderno de autoría colectiva (2009: 9-14) hecha por doña Agata Orzeszek, traductora al español de la obra del escritor y periodista.

4.2. La recepción de Cristo: una nueva controversia

La idealización de la figura del guerrillero es el aspecto verdaderamente polémico de la obra. Al respecto escribió Domosławski (2008) el interesante artículo Kapuściński contra la manipulación en el que insinúa claramente que estos héroes de ayer son los terroristas de hoy:

“Kapuscinski está del lado de los protagonistas de sus relatos. Incluso cuando pregunta a unos combatientes palestinos por qué organizan acciones armadas en las que mueren civiles, comprende sus razones. Después del 11 de septiembre de2001, ahombres así se los suele llamar “terroristas”, a todos, al por mayor. Hace años se los llamaba “rebeldes”, “partisanos”, “guerrilleros”… El rebelde o el guerrillero es alguien que puede tener y esgrimir razones. El terrorista es un asesino que no merece ninguna comprensión.”

La tesis del artículo es la siguiente: el escritor y periodista es admirado internacionalmente con un ardor inusitado, gracias a que no se entiende su mensaje sumamente progresista y, por tanto, políticamente incorrecto. En la misma línea analiza Cristo con un fusil al hombro, al que Domosławski vuelve en varios capítulos de su biografía. 

En España, la publicación en febrero de 2010 de la traducción de Cristo al castellano, nos dejó una serie de comentarios y reseñas, en las que destaca la siguiente crítica del periodista catalán Arcadi Espada (2010), ferviente admirador de Kapuściński antaño:

 “¡Qué morralla intelectual y política este último libro, Cristo con un fusil al hombro! Hay dos textos puramente espeluznantes: Por qué mataron a Karl von Spreti y Guevara y Allende. Von Spreti era embajador alemán en Guatemala y lo asesinaron terroristas de izquierda. Pero el gran Kapus no se amilana. No importa quien apretara el gatillo. Importa quien salió beneficiado. La Cia, desde luego. Sobre el segundo bastará la gran revelación: que el bondadoso Guevara dejaba ir libres a sus prisioneros, en vez de torturarlos y fusilarlos.”

5. Discusión de las hipótesis

Ambas posturas invitan a la reflexión: sin duda, Kapuściński estaba lejos de ser ese anciano periodista dotado de un gran sentido común, pero excesivamente buenista, la imagen que difundía la prensa al final de sus días. Curiosamente, la domesticación del reportero fue previamente denunciada en España por Gregorio Morán (2002) en una Sabatina intempestiva, por Francesc Marc Álvaro en su columna Ryszard, (2005) y por el mismo Arcadi Espada (2000), en la entrevista al autor en la que conminaba a no “confundirse con su bondad: va armada de una de las escrituras más bellas y poderosas del siglo”. Todos estos análisis son certeros. Coincido pues con Domosławski en ese aspecto, aunque cabe preguntarse si no ocurre lo mismo con los grandes escritores famosos: su discurso se simplifica y desnaturaliza para que sea aceptado sin problemas por el conjunto de la sociedad.

América Latina, sin embargo, supone un pequeño escollo para esa tesis, como si fuera la excepción que confirma la regla. A mi juicio, en ese caso los lectores detectan perfectamente la carga ideológica de Kapuściński y eso es precisamente lo que tanto gusta: revivir con nostalgia la utopía revolucionaria. Un autor que habla de su historia reciente, que ha sido muchas veces relegada a un segundo plano, y que proporciona una cierta legitimidad a la lucha armada de la guerrilla.

Solía decirse asimismo, que Kapuściński rescataba los conflictos más remotos del olvido, sin que lo supieran nunca sus protagonistas. Sin embargo, los latinoamericanos han cerrado el círculo leyendo al reportero con unción.

Por otra parte, resulta muy interesante confrontar a Arcadi Espada con Artur  Domosławski. Ambos parecen estar diciendo lo mismo, que el maestro está mediatizado por la coyuntura política, pero conviene matizar sus visión: Espada encuentra en ello, casi más que una falta de perspicacia, una cobardía moral; el biógrafo, sin embargo, sostiene que tenía una visión del mundo de un hombre de izquierdas, con lo que sus retratos del pasado ya no son políticamente correctos, mientras que sus descripciones del presente (refiriéndose explícitamente a su rechazo a la guerra de Irak) son impopulares en su país. Si no fuera porque el prestigio de su nombre los neutraliza.

Tanto el análisis de Artur Domosławski como el de Arcadi Espada son muy interesantes, sólo que resulta muy difícil posicionarse ante ellos. ¿Cómo podemos juzgar en la Europa del 2011 la honestidad con la que Kapuściński nos narró el despertar de América Latina en los años setenta?

Una pregunta compleja, para la que sin embargo el periodista catalán tiene una respuesta contundente (Espada, 2010):

 “Alguien podría objetar que fue una época. El libro es de 1975. El juzgar las convicciones de ayer con los datos de hoy, esa mandanga. No. En 1975 estaban perfectamente exhibidos todos los datos. Sólo era preciso la valentía moral y el acierto intelectual de verlos. La que tuvieron en su época Orwell, Camus o Chaves Nogales. La que no tuvo Kapusciński”. [4]

Sin embargo, volver la vista atrás exige un gran esfuerzo de contextualización. Cristo con un fusil al hombro se publica en 1975, dos años después del golpe de Estado de Augusto Pinochet que derrocó al gobierno de Salvador Allende.  En ese mismo 1975 se fragua la Operación Cóndor, cuyo brutal modus operandi se había aplicado anteriormente, sin ir más lejos en el 11 de septiembre chileno, que contó con la connivencia de Henry Kissinger y de la secretaría de Estado norteamericana.

Además, Kapuściński no tenía entera libertad para ejercer su profesión. Más allá de los inconvenientes de la censura o de las obligaciones que conllevaba el cargo de corresponsal de la agencia oficial de un país socialista, una de sus primeras experiencias en América Latina fue que el gobierno de Eduardo Frei Montalvo lo expulsó de Chile en abril de 1968 bajo la acusación de injerencia en los asuntos internos chilenos.

En lo que respecta al conflicto árabe-israelí, la guerra de Yom Kipur tuvo lugar en octubre de 1973, en la que Israel fue atacado, pero acabó conservando los territorios que había ocupado anteriormente en la Guerra de los Seis Días (1967).

Parafraseando a Espada, podríamos decir que los datos exhibidos eran, cuando menos, contradictorios.

Curiosamente, uno de los testimonios que recoge Domosławski (2010: 48) y que más peso tienen en su biografía es una frase de Wiktor Osiatyński, escritor, experto en Derecho y amigo personal de Kapuściński:

“No seré yo quien emita juicios sobre personas cuya juventud coincidió con la guerra y, luego, con el estalinismo. No sé cómo habría vivido yo mismo en aquellos tiempos ni cómo me habría comportado.”

Una afirmación que parece en las antípodas de la tesis de Arcadi Espada, pero que no es tan rotunda como parece: al fin y al cabo, Stalin falleció en 1953, aunque los efectos del deshielo no comenzaron a notarse hasta el año 56. Si aplicamos este criterio, sería legítimo cuestionar a Kapuściński desde finales de los cincuenta.

¿A qué se dedicaba nuestro objeto de estudio por entonces? A sus primeros viajes al extranjero, en los que el continente africano, inmerso en el proceso descolonizador, cobra un gran protagonismo a partir de 1959. África, otro escenario intrincado y de grandes desigualdades, que refuerza el vínculo entre el escritor y periodista y los más desfavorecidos. Terreno abonado para indignarse con la metrópoli, con las potencias occidentales.

6. Conclusión

Los juicios morales, cuya legitimidad es discutible, pueden ser definitivos en una columna de opinión o en una biografía, pero no en el ámbito científico. Es imposible rescatar completamente el pasado y valorarlo de manera objetiva.

Sin embargo, el estudio de la trayectoria de Kapuściński demuestra cómo aprende con cada viaje. Desde muy joven intenta prolongar al máximo sus salidas al extranjero. Aprende a desenvolverse en países en los que no habla la lengua, pero comprendiendo la importancia de una preparación previa, en la que intenta incluir el aprendizaje del idioma del siguiente destino. Concibe así las dificultades y los imprevistos como oportunidades para conocer nuevos lugares y dar más colorido a sus narraciones. El hecho de que se le encomiende la difícil tarea de informar sobre territorios vastísimos con pocos medios no le desanima, sino que le sirve de estímulo.

En África descubre el valor del riesgo y de la convivencia con los lugareños, gracias a la que teje una sólida red de contactos. Es testigo del ocaso del colonialismo y se da cuenta que con el periodismo se puede también hacer historia partiendo del testimonio de los hechos. Su obra adquiere una nueva dimensión también cuando escribe sus primeros autorretratos literarios, que luego darán paso a los retratos alegóricos.

Poco a poco va jugando con la perspectiva y con la relatividad de las cosas, sabiendo la importancia de las analogías y de los contrastes. Es capaz de encontrar lo exótico en la rutina y lo rutinario en lo exótico: Ésta es una de sus estrategias para interesar al lector, al que atrae proponiéndole una amplia gama de temas dentro de un mismo libro, en consonancia con los cambios en un mundo cada vez más globalizado. Juega además con el contenido de sus libros, reutilizando y adaptando sus propios reportajes y cerrando sus obras con un pequeño anticipo de la siguiente.

Combinar los temas permite servirse del más popular como reclamo para el resto, lo que amplía su recepción tanto como los horizontes de sus seguidores. Se vuelve consciente de que no hay que dejar de lado ningún destino, y de esa manera va sumando especialidades con el paso de los años. Para que tanta diversidad no acabe resultando caótica, emplea medios de cohesión como la búsqueda de lo universal en lo particular, de los rasgos comunes de los distintos destinos entre sí, un lenguaje claro e inteligible o el recurso a géneros clásicos que actualiza y revisa.

Kapuściński se ha hecho un nombre tanto por esa complicidad como por las dudas que despierta. Como lectores, nos obliga a hacernos preguntas, hasta el punto de que su mensaje ha sido siempre y sigue siendo objeto de grandes controversias. Circunstancia que reviste de interés y complejidad su figura y constituye el mayor aliciente para su lectura.

Realmente, el suyo es un equilibrio fascinante entre la heterodoxia y la corriente dominante. Si su pensamiento fuera radical habría sido rechazado de pleno por el mainstream, mientras que un trabajo convencional haría bostezar a los lectores. El periodista polaco ha tenido pues la habilidad de estar en el ojo del huracán, (aún ahora, ya fallecido, lo consigue) lo que es señal inequívoca de olfato y de cierta independencia creativa.

Aquéllos que nieguen rotundamente dicha independencia no se dan cuenta de que Kapuściński está creando debate en ellos mismos, y en consecuencia, les mediatiza. ¿Cómo explicar si no por qué hay personalidades que destacan? Sin duda, hay autores de escaso talento y de circunstancias, pero son rápidamente olvidados en cuanto cambia la dirección en la que sopla el viento. Transcurrido los años, no provocan encendidas polémicas.

Por ello quisiera quedarme con el razonamiento implícito del artículo de Domosławski (2008), insólito en un hombre que parece admirar a Kapuściński a su pesar: en el fondo, la fama no domesticó al historiador y reportero, sino que con los años éste se volvió más independiente e incomprendido.

7. Bibliografía.

Álvaro, F.-M. (2005): “Ryszard”, en La Vanguardia 44417, Barcelona, 22 de junio, p. 29.

Domosławski, A. (2008): “Kapuściński contra la manipulación”, en El País, Madrid, 23 de enero (consulta del 30 de mayo):

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Kapuscinski/manipulacion/elpepiopi/20080123elpepiopi_12/Tes

—- (2005): “Kapumania, kapumafia”, en Gazeta Wyborcza, Varsovia, 17 de junio de 2005 (consulta del 30 de mayo): http://wyborcza.pl/1,75515,2773445.html

—- (2010): Kapuściński Non-Fiction. Barcelona: Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores.

Espada, Arcadi (2000): “Ryszard Kapuściński, periodista ‘La Unión Soviética mató a la izquierda”, en El País, Madrid, 14 de agosto de 2000 (consulta del 30 de mayo):

http://www.elpais.com/articulo/opinion/KAPUSCINSKI/_RYSZARD/RYSZARD/KAPUSCINSKI/PERIODISTA/Union/Sovietica/mato/izquierda/elpepiopi/20000814elpepiopi_13/Tes

—- (2010): “Solito en la vida. Kapuściński”, en El Cultural, Madrid, 5 de marzo, y en Dia-rios de Arcadi Espada (consulta: 30 de mayo):  http://www.arcadiespada.es/2010/03/18/kapuscinski/

Guevara, C. (1969): Dziennik z Boliwii. Książka i Wiedza: Varsovia.

Hochschild, A. (1999): Finding the Trapdoor: Essays, Portraits, Travels. Syracuse (Nueva York): Syracuse University Press.

Jauss, H. R.  (1976): La literatura como provocación. Península: Madrid.

Kapuściński, R. (1955): “To też jest prawda o Nowej Hucie” en Sztandard Młodych nº 234, Varsovia.

—-  (1963): Czarne gwiazdy. Czytelnik: Varsovia.

—-  (1969): Gdyby cała Afryka. Czytelnik: Varsovia.

—-  (1970): Dlaczego zginął Karl von Spreti? Książka i Wiedza: Varsovia.

—-  (1974): Kirguiz schodzi z konia. Varsovia: Iskry (primera edición de 1968).

—-  (1992): La guerra del fútbol. Barcelona: Anagrama

—- (1989): El Emperador. Barcelona: Anagrama.

—- (1994): El Imperio. Barcelona: Anagrama.

—- (2004): El mundo de hoy. Autorretrato de un reportero. Barcelona: Anagrama.

—- (2006): Viajes con Heródoto. Barcelona: Anagrama.

—- (2008): La jungla polaca. Barcelona: Anagrama.

—- (2010): Cristo con un fusil al hombro. Barcelona: Anagrama.

Konwicki, Tadeusz (1950): Przy budowie. Czytelnik: Varsovia.

Morán, Gregorio (2002): “La culpa será de Kapuściński II”, en La Vanguardia 43442, 12 de octubre, Barcelona, p. 20.

Nowacka, B. (2004): Magiczne dziennikarstwo. Ryszard Kapuściński w oczach krytyków. Wydawnictwo Uniwersytetu Śląskiego: Katowice.

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VVAA: (2009): Cuaderno de Comunicación Ryszard Kapuściński nº 1 (Ed., J. L. González Esteban).Diego Marín: Murcia.

Ważyk, Adam (1956): Poemat dla dorosłych i inne wiersze. PIW: Varsovia.

Wilde, Oscar (1951)  Obras de Oscar Wilde 1. Novelas. Madrid: Biblioteca Nueva.

8. Notas.

[1]Este trabajo ha sido elaborado en el marco del Proyecto Nacional FFI/2008/04673/FILO (Inv. Princ.: Fernando Presa González), dentro del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica del Ministerio de Ciencia e Innovación del Reino de España, institución a la que expreso mi agradecimiento.

[2] Nowacka y Ziątek (2010: 42).

[3] Nowacka y Ziątek. (2010: 148-149).

[4] Espada (2010).

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Breve currículum de la autora

Amelia Serraller, (Madrid, 1983) es Licenciada en Filología Eslava por la Universidad Complutense de Madrid, con doble especialidad en lengua y cultura polaca y lengua y cultura rusa (UCM, 2007). Entre los años 2007 y-2009 trabajó como lectora en la Universidad de Wrocław (Polonia), impartiendo clases de licenciatura y máster en Departamento de Iberística de dicha institución. Posteriormente obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados con el trabajo de investigación La recepción de la obra de Ryszard Kapuściński en España, tutelado por la Doctora Agnieszka Matyjaszczyk Grenda (UCM, 2010). Desde septiembre de 2009 es Colaboradora Honorífica del Departamento de Filología Románica, Filología Eslava y Lingüística General de la UCM. Asimismo, entre noviembre de 2010 y septiembre de 2014 es Investigadora en formación del mismo como de Becaria FPU del Ministerio de Educación.

Departamento de Filología Románica, Filología Eslava y Lingüística General – Facultad de Filología. Edificio D.

Universidad Complutense. UCM

Teléfono/Fax: 913947751

C/ Profesor Aranguren S/N Ciudad Universitaria

28040 Madrid

Correo electrónico: amelia.serraller@pdi.ucm.es

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Forma de citar este artículo en las bibliografías

Amelia Serraller (2011): “La evolución ideológica de Ryszard Kapuscinski a la luz de su obra”, en Miguel Hernández Communication Journal, 2, páginas 99 a 117.  Universidad Miguel Hernández, UMH (Elche-Alicante). Recuperado el __ de ____________ de 2_____ de: http://mhcj.es/2011/06/17/ameliaserraller

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